14 de marzo de 2013

Eliminador de distancias y vudú




Tenía más o menos 2 años y medio, cuando papá tuvo que viajar al extranjero por motivos que en ese momento no entendía. Siempre fui muy apegada a él.

Crecí como hija única durante algún tiempo, entonces aprendí a hacer de mi imaginación mi mejor instrumento. Tenía que inventarme cosas para no aburrirme tanto y con más razón, si mi compañero de juego faltaría a nuestros encuentros mágicos.

Papá, mi compañero, me enseñó que los juguetes tienen voz, el primer juguete que me regaló es un payaso, tendría meses de nacida. Se ponía el muñeco frente a la cara y fingía que "Chabelo" me hablaba.

Lo extraordinario de "Chabelo" es que conforme los años pasaron también fue envejeciendo con mi papá; se hizo jorobado, calvo (sus chinos se deshicieron) y se lleno de canas, por esa razón siempre decimos que es el muñeco vudú de mi papá.

Siendo fiel a esta enseñanza cuando el partió, tome cierta predilección por mi teléfono, el que movía los ojos cuando lo arrastraba, un día decidí que ese, sí ese, sería mi eliminador de distancias.

Me senté, cogí el teléfono y comencé a hablar con mi papá, sí lo sé, fui la novedad y más de uno me miro con cara de: "¡mira pinche chamaca!"
Yo escuchaba la voz de mi papá por ese auricular, ¡lo juro!. Pasamos muchas horas hablando, mientras él me platicaba como estaba allá en la distancia.

El teléfono no sólo tenía voz, tenía toda mi esperanza. 






JPS

6 comentarios:

  1. Me gustó mucho por la manera de expresarlo, simple pero muy nostalgico!! gracias

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  2. Nada mejor cuando hacemos nuestros propios vínculos a pesar del ser amado que está muy lejano a nosotros... me gustó :)

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  3. me gustan harto tus entradas y la manera en que las cuentas

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Póngase su traje y tanque de oxígeno, sea bienvenido a La Luna.

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