29 de septiembre de 2012

retro space pop / sentimental


Un tanto de sonidos retro, unas mezclas electrónicas y unas composiciones dinámicas

Eso y mas encuentran en matorralman una banda que sin duda te pone a bailar ya sea en una tocada o en tu casa de que bailas bailas y es que sus canciones te envuelven en historias instrumentales  que puedes ir contando con tu cuerpo. Sus piezas musicales tienen ese sentimiento retro nostálgico, sin llegar a la melancolía pues estas rolas te van a prender.
Bien podría decirse que todas sus canciones son cortadas con las misma tijera rítmica  pero cada una de distinta forma te recomiendo que escuches "operación dinamo" y "yuyu beat" las cuales te dejo aquí abajito (aunque en realidad todo el disco es excelente) y todos sus links y demás

















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Pero si lo de ustedes son las letras sentimentales y los proyectos super personales que cuentan esas historias cotidianas les recomiendo las canciones de VaL Labrada esta chica logra unas letras con una carga emocional potente si es que te encuentras pasando por sentimientos afines al desamor y verdades crudas, sonidos muy caseros que hacen de sus canciones algo muy intimo, podría encontrarse en esta etapa amateur pero yo le veo mucho futuro y es que sus canciones son hermosas y pues ya esta por sacar EP así que es un buen comienzo.

enfrente

http://soundcloud.com/vallabrada/enfrente



Beto Hojas


27 de septiembre de 2012

(Todo fine, todo bien)

Veinticuatro años no son mucho, no son poco, no son nada. Veinticuatro años son 8640 días, con su cada minuto, con su cada realidad. Mexicali, Baja California, todavía parte de México bonito. Todo esto reunido en un jovén y talentoso compositor *suenan tambores*:

Juan Cirerol
 
¿Usted sufre de desamor? ¿No entiende la vida? ¿Cantarle a la sensualidad,  la soledad?
 
Juan te habla 'al chile', sin tapujos. Todo su sentir en canciones que te recuerdan al sonido norteño, un contry, un anarco corrido, un Johnny Cash (pero mexicano); talento que vale la pena siempre escuchar.


 

Más que rostros vendidos y labios bonitos, la música de este talentoso te transporta a historias, un transfondo de letras que tienen sentido. Música que te hace bailar mientras lloras porque la realidad es tal como es y Juan se encarga de contarte eso en corridos.



El señor Cirerol no necesita más presentación. Tampoco una campaña publicitaria, o grandes alardes para darse a conocer. Su música lo dice todo.


 

"A tratar de ser humano, a fingir como tú quieres y tratar de ser alegre, todo es, una mentira."
-Crema Dulce
 
 
Descarga su disco gratis aquí.

Encuentralo por acá.    Y por acá.

Ahora sí, vamos todos a disfrutar de todo el talento mexicano, a disfrutar con Juan Cirerol.






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¡Cambio y fuera!
Martha C.
@MorrisonShout

25 de septiembre de 2012

¡Ue Ue Uepa!

"Bajo el espléndido celaje de luz, de distinguidos colores
Martha Cecilia, coronada fuiste tú...
aclamada entre las quince flores;
te lo mereces Martha, que te cante Landero
Eres una cosa exacta, Ay a los ángeles del cielo"
Andrés Landero

El fenómeno de la cumbia en Monterrey, fue significativo y notable a diferencia de los estallidos cumbiamberos a lo largo y ancho del continente; es bien sabido que la cumbia como tal, nace en Colombia, eterna patrona y matriz de los grandes ritmos latinos, mezcla y simiente de las tradiciones precolombinas a reserva y unión con los sonidos africanos.
En la década de los 60's, llega al noreste del país, el fenómeno del Sonidero; grandes aparatos con cierta potencia sonora, que sonaban vez tras vez en las colonias bravas de La Sultana del Norte; quiero decir, la mítica Colonia Independencia.
Sobre la Indepe, puedo decir que fue poblada a finales del siglo XIX, por una mayoría de inmigrantes potosinos, por lo que fue conocido como el Barrio San Luisito. En 1910, tras el aniversario de la Independencia Mexicana, por órdenes del presidente, el barrio pasó a llamarse "La Colonia Independencia".
      Recuerdo que un profesor, el historiador Jacobo Castillo, me comentó que, los tres aspectos fundamentales que crean una comunidad son los siguientes: -Lugar de origen (S.L.P),- Ocupación (Braseros, obreros, albañiles) - Culto (El culto a la Vírgen de Guadalupe). La colonia Indepe, fue testigo entonces de este fenómeno. 
Mural de la Colonia (Conarte)
El Sonidero, música con ritmos colombianos, dio paso a la naciente era del vallenato, de la cumbia colombiana y por ende, del surgimiento de la contracultura cholombiana.

¿Colombianos en Monterrey? 


La contracultura Cholombiana (Polisblog)
A mediados de siglo, bastantes inmigrantes que por aquellos años laboraban en Texas, se conocieron (colombianos, mexicanos, panameños, nicaragüenses), a los centro y sudamericanos, se les dificultaba volver a sus lugares de origen para pasar fiestas decembrinas, por lo que, como un hermoso mito popular, se dice que los regiomontanos inmigrantes, invitaron a éstos a pasar las fechas al pie del Cerro de la Silla, y aquí, señoras y señores, cuenta la leyenda brava, que nació así la cumbia en Monterrey (Desapegándonos claro,del centralismo que inquiere el hecho de que todo ritmo en México pasa primero por Distrito Federal).



El declive de los sonideros vino tras los avances tecnológicos, la aparición de los cassetes, los equipos de sonido propio, importados desde el vecino país, orientaron y encaminaron a los músicos a crecer y divorciarse de los sonideros para dar paso a las primeras bandas de cumbia y de vallenato. Su emergente propuesta, siempre parte del pueblo, sirvió también como vehículo de denuncia; nace la cultura mezclada de cholos y chundos. Etiqueta social que pensaba lucir vistosa, exótica, dando una estética cuasicolombiana con detalles cholos, una contracultura que mostró su reivindicación, su otredad, personificación de la clase baja.


 Sus bailes, dejaban de ser simplemente eso, se convertían en un ritual, en una situación para demostrar la fortaleza, en esto está, la fricción, los golpes, el desencadenamiento. Así fue cómo las bandas y los sitios donde se tocaban las cumbias, más allá de ser un sitio de desahogo, se convirtió en un campo de batalla. Barrios de la X contra barrios de la Y, fulanito vs. sutanito. Era la nueva época de las pandillas, siempre con su peinado estrafalario y su rosario de a quince pesitos.

Paco Silva y la Tropa Colombiana.


Paco Silva y la Tropa Co.
 Comencé a escuchar cumbias hace no más de un año, tras mi elección de Monterrey como temporal residencia, me encontré a mí mismo con la curiosidad de entender el fenómeno musical de la zona. Mucha banda noventera no me dejará mentir que con el surgimiento de bandas como El gran Silencio, la música adquirió un sentido latinoamericano y casi planetario. Pues, anterior a la propuesta de El gran, hace poco me tocó escuchar a un grupo que hasta la fecha sigue haciendo presentaciones, me refiero nada más y nada menos que a Francisco "Paco" Silva y la Tropa Colombiana. Con más de veinticinco años en la industria musical, y tras haber tenido problemas con algunos de los miembros principales (éstos terminaron sacando nuevos grupos, o registrando los nombres a Tropa Vallenata/ Tropa Co.) Me es imposible mencionar a la Tropa sin hablar de Paco Silva; su voz, su timbre y su acento hacen muy disfrutable, muy sabrosa pues, la canción. 
Hoy día existen demasiadas etiquetas y complejos sobre la cumbia, Celso Piña, se ha encargado de romper esa línea, haciendo cóvers con artistas de distintos géneros, agregando paulatinamente a la cumbia y al vallenato a los quehaceres y oficios del panorama musical actual. Los colombianitos, siguen siendo una cultura emergente, muy por encima de las situaciones de violencia y narcotráfico en la localidad, siguen reivindicando su estilo, siguen demostrando su estampa de marginales pero a la vez luchando por su espacio; espacio que se ha peleado por punks, darketos, góticos y los relativamente nuevos, reggaetoneros.
   No quisiera extender este artículo, y si la cumbia nunca ha sido de su gusto, no hay razón para escucharla, sin embargo, habrá que probar un poco aquellos ritmos, algo fuera de los quinceañeriles no me arrepiento de este amor, aunque me cueste el corazón  o qué bellos son tus celos de hombre ....

En esta ocasión, les dejo una pista de la Tropa, se titula cumbia hexagonal, y es una especie de homenaje a un músico colombiano llamado Andrés Landero. Espero disfruten de la música que acá entre nos, a mí, un pseudointelectual casado con el rock transgresivo y el jazz treintón, me hizo fijar los ojos en el sentimiento musical de la zona.

Músicos de todo el mundo, Monterrey los saluda. 

mdf

Libros que tratan el tema: Olvera, Juan José. Colombianos en Monterrey. Monterrey N.L: Fondo Estatal para la Cultura y las Artes. 2005. 242 pp.

23 de septiembre de 2012

Nuevos sentires en México: La etnosonoridad del new folk mexicano a la orden de...

~~❁~Ampersan~❁~~

Libro de Cantos, Carteles 2011

Ampersan es un grupo experimental, de música tradicional y rock que se creó a finales del 2007, Ampersan de hecho no es sólo un grupo, es también la unión de dos vocablos de dos jaliscienses, Zindu Cano y Kevin García; quienes con el propósito de dar existencia y salida a sus creaciones individuales y colectivas, parten de la exploración sonora y la investigación poética-musical. Ambos logran construir un ambiente musical dulce, cálido; y es considerada una de las bandas más propositivas del new folk mexicano reuniendo sonidos de la naturaleza, mezclando cuerdas, computadoras, percusiones y logrando crear imágenes poéticas en el ambiente.


Zindu Cano y Kevin García

Si hubiera una manera de definirlo, sería como el mismo grupo afirma: “Un proyecto de música de las ciudades, la música de las periferias, la música de la zona rural. Concreta, programática, incidental y popular.” Su propuesta, una etnosonoridad impresionante, es una integración musical de distintas épocas, poéticas y nacionalidades; utilizando instrumentos prehispánicos, como ocarinas de barro, instrumentos de conquista como la jarana y el violín, instrumentos eléctricos como la guitarra distorsionada, y elementos electrónicos como sintetizadores. Tanto Zindu como Kevin se han dedicado a conjugar no solo sonidos, voces y ritmos, sino también emociones obteniendo dentro de sus composiciones, elementos de los sentires de la canción campesina, guaino, bossa nova, y otros psicodélicos como el rock y el rap.


Foto: Cortesía FIM
AMPERSAN ES UNA DE LAS BANDAS QUE HA SABIDO ABREVAR DE LA MÚSICA TRADICIONAL PARA DARLE UNA RESIGNIFICACIÓN MUSICAL.

Actualmente ambos radican en el pueblo La Candelaria, Distrito Federal, México; y se han presentado en diversos foros del país, realizando música para teatro, danza, poesía y cine. Más recientemente tuvieron una serie de conciertos en Guadalajara en diferentes escenarios como Los Ariles en Tonalá, El Preludio, El Teatro Alarife Casillas sede de Al Teatro en Bici, Café Morgana, El tianguis cultural, y la Pulkata entre otros.

El pulque de Pachuca

Conociendo más a una de sus principales integrantes tenemos a Zindu Cano:
Zindu nace en Jalisco en 1984. Se identifica con las artes, lo que la lleva a realizar estudios de Música y Letras Hispánicas en la Universidad de Guadalajara. La voz de Zindu es un silbido intenso, armonioso y vibrante, que provoca un eco en el espacio más profundo del interior. Acompañándose de su guitarra, jarana, clarinete, ocarina o algún otro instrumento, y de su peculiar forma de escribir e interpretar, va dejando huella y camino en quienes la escuchan.


Día de Muertos en el teatro del IMSS

Ha participado en diversos proyectos musicales, tanto en la composición como en la interpretación, en géneros que van desde la música prehispánica, tradicional, música del mundo, hasta la experimental, electrónica y alternativa. Ha colaborado en siete discos, incluyendo La Flor de la Biznaga,  que es un material que "Ampersan" recientemente presentó, grupo en el que ella actualmente participa y dirige en conjunto con Kevin García. Este sería el título de su primera producción con el sello discográfico Huehuecuicatl. El primer disco de muchos por venir esperemos… (:


Presentación del disco "Flor de biznaga"

La primera canción que yo escuché de ella, la escuché por estos mares blogueriles y fue “Colores” con lo que me embelesé de lleno con la etérea y armoniosa voz de Zindu. Los dejaré con algunas de sus canciones y diversas presentaciones que exponen muy bien a este grupo y en especial a su vocalista.


Video grabado en vivo en Cuernavaca, México
Voz: Zindu Cano
Guitarra: Kevin García
Proyección de fondo en vivo: Jorge Garibaldi
Fotos, Video y Realización: Edgar Hog



Voces: Zindu Cano y Kevin García
Grabación de audio: Nestor coles
Fotos, Video y Realización: Edgar Hog



Zindu y Kevin interpretando "Desaparecer"
En las huertas de San Pedro, en Huitzilac, Morelos.
Diciembre de 2010: Ampersan & Son pa' llevar.


Zindu interpretando "Noche de Fuego" en compañía
de los Fandangueros de Huayamilpas.

y la Última de mis favoritas de este grupo...


Grabación en vivo en el Teatro del IMSS (Guadalajara, Jalisco)
de Libro de Cantos. Interpretando Ampersan y Huehuecuicatl.

Bienvenidos a esta nueva quincena, espero esta entrada les haya gustado y que sepan, ¡Sí como no, que hay puro talento mexicano!, pueden encontrar más información de ellos en los siguientes links:



Sin más que decir, gracias por leerme, comenten, y si les gusta, compartan :D

21 de septiembre de 2012

Encuentro [Narrativa]


****
Fue un día, hace mucho tiempo. Hace tanto… Aún lo recordaba, jamás olvidaría esa madrugada. El alba en la que lo conocí. El viento helado, el murmullo del silencio meciendo los árboles, adormeciendo la quietud y alargando lo impostergable. No era necesario subir al punto más alto, ni estar en el centro del mundo para saber que se trataba de un tiempo y un lugar mágicos. La niebla, aquel manto grisáceo como nubes de tormenta revelaba los misterios aquella mañana.
          La neblina hace que todo sea posible, la bruma terrestre transforma la realidad; los sueños dejan de ser sueños y se vuelven tangibles si lo deseamos; nuestros ojos tienen la oportunidad de ver aquello que han olvidado y creen fantasía. La niebla se presenta en su forma común, vulgar, y no por ello menos hermosa,  las personas le temen y procuran mantener distancia ante el peligro que le atribuyen. Yo no huyó de ella, mucho menos la temo, al contrario, me fascina, no hay instante en el que no deseé topármela. Sí, cómo olvidarlo…
           Estaba pasando las vacaciones en casa de una amiga. Su casa se encuentra cerca del bosque. Eran unas vacaciones  ordinarias y aburridas, la rutina era el punto principal a cumplir durante dos semanas; el frío, la ventisca, la lluvia y la neblina nos mantenían presos en la cabaña. Más que centro de recreo era una prisión de alta seguridad, bien custodiada por los inclementes elementos. Por eso la gran chimenea, no había un segundo en que no se escuchará el crepitar del calor. Me encantaba ver aquella danza interminable entre el fuego y la leña. Pobres troncos, las llamas los consumían enseguida. Recuerdo ahora -mientras reprimo una sonrisa- que en esos momentos no podía evitar pensar que el fuego era un mal amante, no le importaba que el tronco con el cual danzaba se consumiera y fuera sustituido por otro. De haber amado un poco, se hubiera dejado extinguir junto con el leño, así se hubieran esfumado los dos juntos –quizá por eso veía tanto la chimenea. No obstante, de ser así las cosas, yo junto con el resto de los habitantes nos habríamos congelado. Le debemos mucho a la debilidad del fuego.
Cierto día de mi estancia, me levanté muy temprano, no sé por qué -pero algo en mí, me dice que él fue la razón.  Violando la regla implícita de no salir de nuestro encierro voluntario, decidí dar un paseo por los alrededores. Hacía un frío de muerte. Era una mañana gris. La neblina impedía vislumbrar bien el sendero, al poco rato me perdí. Caminé un largo trecho, sin saber a dónde dirigirme, todo se veía igual y distinto al mismo tiempo. A lo lejos atisbé un pequeño lago, me acerqué, sin embargo, mi instinto me advirtió que lo hiciera con cautela. Un paso, otro, sólo se escuchaba el crujir de la hojarasca bajos mis pies. Curiosamente, la niebla se iba esclareciendo paulatinamente conforme avanzaba; se volvía nítida, pero todavía conservaba algo de su densidad. Había una sombra al otro lado del lago, unas ramas bloqueaban mi vista. Lentamente, cuidando de no hacer ruido, acorté la poca distancia que quedaba. Estiré temblorosamente mi mano y retiré las ramas que obstaculizaban mi visión.
      Era él, un dragón. Fue la primera vez que lo vi.
      Se encontraba enfrente de mí, estaba bebiendo agua. Era majestuoso, imponente, mágico. La criatura más hermosa que hubiera visto en toda mi vida. Era enorme, sus alas estaban plegadas a su cuerpo, sus escamas eran de un color azul, casi gris, en armonía con  la neblina.
        No sé cuánto tiempo pasó, tal vez unos minutos o la eternidad misma. Estaba hechizada, preguntándome si era un sueño, una ilusión o algún juego del velo gris. Repentinamente, sentí como una chispa se extendía por todo mi cuerpo, rápido como un disparo. Me miró. Caoba. Por un breve instante, nuestras almas se conectaron.
          El primer haz de luz atravesaron el horizonte, al entrar en contacto con el agua y la piel escamosa del dragón, un brillo saltó. Desplegó sus alas y emprendió el vuelo. Lo seguí con la mirada hasta que se perdió en el cielo. Me quedé en la misma posición largo rato, con una sola imagen en mi mente: unos ojos color caoba.
           Aturdida, volví sobre mis pasos, la neblina ya no obstruía el camino. Regresé a la casa, ya todos se habían levantado y preparaban el desayuno. A nadie le conté mi pequeña aventura, no por miedo a que se burlaran de mí o me creyeran loca y decidieran internarme. No. No les dije, preferí mantenerlo en secreto, ese encuentro me pertenecía sólo a mí, a nosotros, era nuestro.
Los siguientes días hice el mismo paseo matutino, pero ni la neblina ni el dragón volvían a aparecer, ya sólo permanecían en el ambiente la humedad y el frío. Las vacaciones terminaron. De vuelta a la ciudad no perdía la oportunidad de ver el cielo con la esperanza de hallarlo. Mi mirada vagaba una y otra vez en las lejanías, perdiéndose sin éxito. Tiempo después, decidí pasar un fin de semana en casa de una amiga, fue entonces que lo vi nuevamente, otra mañana de niebla. Ya son varias las ocasiones que me he encontrado con él. Curiosamente, y hasta la fecha, cada vez que siento que no lo veré jamás, vuelve a aparecer, y algunas veces, sólo algunas, él posa su mirada en mí y volvemos a ese día en el lago, in ille tempore, cuando nuestras almas se reconocieron.
         La neblina es indispensable, aquel panorama gris, denso, el cual le impide al resto de la gente ver más allá de sus narices, pero que a mí me permite disfrutar de la verdad.

Paula Colin

19 de septiembre de 2012

La Niebla del Cerebro

Para mí, la niebla en sentido figurado, es la perdida de todo asunto de la memoria




El constante acto de procesar y echarlo todo al viento, vivir en el ejercicio continuo de la mentira del olvido, el sometimiento diario que practicamos los habitantes de este planeta.

Cuántas veces platicamos sin oír, cuantas hablamos sin entender, parecemos entes con amnesia, qué duro y cruel poder escuchar diferentes versiones y acoplarlas sin que sean coherentes, sin que empalmen, sin que encajen, sin que embonen.

Difícil manera de vivir al no tener recuerdos fidedignos, al poder cambiarle el tiempo, el espacio a los recuerdos, los olores, las sensaciones, los colores, todos mancillados en lo más sublime de nuestras cabezas.

Horror supremo al tener nociones y percepciones diferentes a las reales y creer lo que no es.

Necesitamos de instrumentos externos, al final el cerebro no es del todo poderoso, no es indicante de realidad. Tatuajes, fotografías, qué se yo.

A lo largo del tiempo he luchado por no tener niebla en el cerebro, por conservar un poco de ese toque de atención a lo que me sucede, a lo que me rodea, es así como caigo en cuenta de las mentiras que me dices y mido mi astucia y miro tu incapacidad.

La niebla me impide ver el pasado y prever el futuro, por eso he decidido tenerla fuera de mis sentidos, por eso, he decidido mirarla sólo en algún fragmento de carretera.



JPS



Inspirado en la película Memento (2001) de Christopher Nolan





17 de septiembre de 2012

III les livres.

Cargaba en sus hombros una angustia terrible.

¿Mamá? ¿Mamá?

El silencio era absoluto, la obscuridad toda de ese lugar. No estaban los gatos molestos de la madrugada, se había ido la sutil seguridad de vida. Pareciera como sí todas las pinturas construidas se hubieran quemado, la casa, las revistas, sólo había niebla.

-Ella no tuvo la culpa.- Escucho decir, de una voz femenina y angelical, al fondo del cuarto. Agudiza el oído, ¿Por qué todo estaba tan obscuro? ¿Por qué esa sensación de dolor en el corazón?

Le duelen las manos, no puede moverlas, no puede mover nada a su alrededor.

-El fuego consumió casi todo. Eleonor tuvo suerte, lo único que perdió fue la vista de sus hermosos ojos cafés, pero ¿notas? Siguen brillando como siempre. Hola Eleonor.- La saluda alguien, cae en cuenta, no podría ver nada nunca jamás.

Perdió la visibilidad de las cosas, de sus manos quemadas, de sus manos pintando ilusiones en algún papel. Todo estaba perdido. Todo era niebla. Todo en sus ojos, en su alma; niebla por todas partes, no la dejaban pensar. Niebla que se extiende por todo su cuerpo, suelta algunas lagrimas...

-¿Eleonor?, sigues viva...

Le recuerdan con dulzura, con esperanza en la voz. Tenía vida y unos hermosos ojos cafés,  que brillaban a la menor provocación.


  Andrea Balency - III les livres [Demo] by AndreaBalencyMX

15 de septiembre de 2012

Condensación




Espíritus en la niebla:
Húmedos en la oscuridad del rocío,
Descansando sobre los brazos
Y los sueños pesados;
Conozco mis lugares
Aún después de la medianoche
A tientas y de rodillas;
Están en el laberinto
De los muros eternos.

Encontré un vals compuesto de siete pasos iguales,
Dando vuelta en la esquina,
No es noticia
Que quizás hayan venido por mí;
El olor
De la mañana en su cuello,
El río que flota en los círculos de las venas
Inyectadas de ciudades y vacuidades:
Ella es justo como una mujer,
Con sus miradas atravesadas en la penumbra.

Los motivos
Del ebrio que deambula en la calle,
No son tan distintos
A los de las avenidas en mi cerebro,
Timbres postales
Que se evitan los impuestos,
Son la tristeza
De la sangre pesada como plomo,
Le ame
Por tan solo quince días,
Le extrañe
La eternidad de un minuto,
A veces he dudado
Si su nombre es igual al mío,
Nacimos al mismo tiempo
Pero nos separamos en el filo de miseria.

Cuando los días son breves,
Dos a la semana no hacen una celebración,
Y millones de veces se agolpa la añoranza en la quijada;
El perro ladra y se come la basura,
Sus labios como el azúcar
Revolotean en el lenguaje amodorrado,
Su cabello siente la pereza
De las horas perdidas en las pantallas del tejado,
Su precio, pagado,
Es el fantasma de las cadenas,
He visto su sombra, quizás;
Siguiendo mis entonces;
He visto, seguramente,
A la muerte,
Debo tener cuidado
Que trae la carta para mí.

Escuche a la intemperie
Llenarse de agua y secarse en un parpadeo,
Dije que bastaría
Con un abrigo y sus bolsillos huecos,
Su dulce voz
Es la de una niña que pretende madurar,
No tuve elección
Y me acerque a su boca, al aliento que solía invocar.

Caí en la silla
Rendido y un poco hastiado,
Le mire los pies;
Ella solo sonreía
Y se equivocaba de dirección,
Del este a oeste
Ella seria liberada
Y yo me quedaría
Solo unos días detrás.

Espíritu del viento
Rozando las caricias del desfallecimiento,
Atrapado en los dientes
Que no dejan de sentir,
Viajo por los recovecos
Delicados y suaves de su piel,
Ella estaba perdida
En los pasos que dio una vez.

El dolor del demonio
Oculto en el callejón,
Ha tenido resguardo
En los huecos de los zapatos,
He tenido visiones
De noche con los pies blancos y tibios,
Con los cabellos de mi hermosa mujer.

La ruptura de los huesos,
Calmándose con pastillas
Cafeína y un poco de fe,
Calle abajo
De rodillas y la cabeza agachada,
Ha dicho última palabra
En su navío que nunca partió.

Y quise robarle su paraíso,
Pero ella fue más astuta,
No quise estar ningún momento más
Frente al brutalismo
De una mente llena de sed,
Y después de los caminos recorridos
Allí yace el hombre
Con las moscas y la mayor parte del tiempo,
En el agua, flotando en las narices.














-Nouvelle Cano / Alejandro-

12 de septiembre de 2012

Y también la niebla...

Siempre hizo un incesante calor en Puerta del Sol, un pueblo en alguna parte del Noreste, de ese suntuoso desierto exquisito; yo regresé a estas tierras por casualidad, en el mismo año que mataron a Prócodo Guelatao. Mis padres, temerosos por la ola del nuevo régimen, decidieron mudarse a otras regiones más allá del páramo que divide la sierra del desierto. Yo era un niño apenas. Recuerdo la madrugada en que conocí la neblina; eran las cinco de la madrugada, los primeros rayos del sol abrazaban a Puerta del Sol, pero fue la sorpresa de los habitantes encontrarse con una cortina lila que impedía ver más allá de dos metros. El trotar de los caballos se convertía en un juego de la imaginación, algunas serpientes cascabeleaban en plena mañana confundidos por el clima. 
Papá Gonzalo pensaba que cada que había neblina, ocurría una desgracia para la familia. Mi padre siempre fue muy recto, supongo había vivido demasiadas neblinas a lo largo de su vida, creyó que moviéndonos al desierto, ésta no nos alcanzaría y por tanto no habrían desgracias qué lamentar, pero al parecer esa maldición lo acompaño hasta donde vinimos. Yo esta historia no la supe sino años después.

El día de la neblina, mi mamá me llevó al río para escuchar su sonido, teníamos que usar un bastón de madera para tantear el suelo y no tropezarnos, Papá Gonzalo se quedó esa mañana en casa con su pipa encendida como esperando las malas noticias. Ese día nadie se levantó temprano para trabajar, tampoco hubo escuela, los escasos niños de Puerta del Sol aprovechamos desde temprano para ir al río y garabatear formas con ramitas en el velo de vapor. Mamá tarareaba una canción mientras remojaba sus pies en el agua, yo me junté con otros niños y comenzamos a hacer sonidos de animales. Al cabo de unas horas, las nubes se despejaron y con ello la neblina, volvimos a casa no sin antes pasar por una canasta de huevo fresco para el almuerzo, al llegar a casa, Papá Gonzalo, recargado en el sillón de satín, dirigía su mirada perdida al fogón de la esquina; había fallecido. Mamá sollozando en silencio cubrió su rostro con un pañuelo y me pidió que hablara a la vecina. Se preparó un funeral solemne, la neblina me había quitado a Papá Gonzalo.

El tiempo transcurrió a pasos de gigante y yo me vi convertido en un hombre, recorrí todo el sur y centro del país, comencé a viajar desmedidamente hasta que, décadas después, me llegó un sobre de Puerta del Sol, membretado de hacía dos semanas; «Tú madre está enferma, vuelve pronto.»
Tomé un tren de urgencia y conforme fui entrando al desierto, cuando regresé, no había neblina, realmente ésta nunca había vuelto a estar presente en mis viajes, fue entonces que mi madre en cama me pidió que besara su frente y me habló de aquella maldición a la que mi padre se mantuvo arraigado hasta sus últimos respiros. No volví a ver a la neblina de la misma forma; me mantuve quince días cuidando de mamá, esperando que una mañana la neblina volviese para llevarse a mamá y guardarla, pero no fue así. Mamá falleció y hubo un funeral similar al de papá Gonzalo, yo no pude llorar mucho. Como hijo único, vendí las pocas propiedades de mis viejos y continué viajando.

En la Sierra Occidental hallé un consuelo a mi soledad maletera, me volví leñador en uno de los pueblos encima de las montañas y una madrugada conocí a Belén, una chica que me cautivó y de la que me enamoré en el primer instante. Aquella madrugada ella se me quedó viendo, mirando cómo cortaba la leña con destreza, observé en sus ojos un deseo a mi persona y yo me le acerqué buscando sus labios, al mirar fijamente, en sus mirada vi toda la neblina del mundo; era ciega, sus ojos blanquecinos me recordaban aquella cortina lila que presencié cuando niño. Entonces supe que era mi tiempo, que la neblina le había llegado a los míos en distintas formas y que debía disfrutar el beso con Belén, encarnación de la niebla, disfrutarlo como nunca antes había disfrutado de uno. Hubiera querido haber tenido estirpe, haber dejado uno o dos hijos en la tierra, pero por otro lado, desde que murió Mamá, temí el heredarles la maldición de la cortina, fue por eso que decidí no tenerlos.
El beso fue intenso, me sentí liberado apenas mis manos sustituyeron el hacha por sus caderas, entendí que Belén habitaba en el humo de la pipa de Papá Gonzalo, en el vapor de la tetera de Mamá, en los ojos de los ciegos y en la luna de la Sierra; fue una maldición justa, viví poco pero feliz, después o en el transcurso del beso, todo se volvió borroso, nunca encontraron mi cuerpo, yo todo lo veo gris ahora, he pasado a formar parte de éste, mi panteón de muertos, la neblina arrasó con mi paso por este planeta.

10 de septiembre de 2012

Decepción plasmática- Recuento de una vida

Arte plástico- El Jardín de las Estatuas Danzantes

Y hasta la palabra vacío, me llenó 
-Gustavo Cerati- Tracción a sangre- Fuerza Natural

Se lo llevó la tormenta del tiempo,
lo desapareció la dicha de la vida;
llevo de él dos años de duelo
y un temblor de odio en las rodillas.

Los días los tenía bien contados,
nadie pudo llamar a la policía,
desapareció luego de dos años
que el frío se robara su poesía.

En la almohada guardo bilis amarilla,
un poco de cólera en la cama;
tomo un somnífero dos veces al día
porque sólo así las voces se acalambran.

Una receta simple de dos pastillas,
novecientos gramos de niebla clara,
dos cucharadas de glaciares de mirillas,
un aluvión de fotolitos de palabras.

Esperar tanto me sirvió para nada,
pero me enseñó el lenguaje morse
que se escondía en la inocencia perdida,

en la desesperanza, la pena de su goce,
en la soledad, una oscuridad que temblara
lo que en recuerdo es sólo niebla condensada.


Un brevísimo poema sobre otro suceso de la vida... 
Los dejo con una canción para aquellos que saben
que hay tanto idiota ahí fuera.

Puede ser que mañana esconda mi voz
por hacerlo a mi manera,
hay tanto idiota ahí fuera,
puede ser que haga de la rabia mi flor
y con ella mi bandera,
sálvese quién pueda... 
Vetusta Morla


8 de septiembre de 2012

Más allá de lo tangible




Era una tarde de noviembre y el frío comenzaba a hacer su presencia, donde el viento me cubría de hiel, y la niebla empezaba a tapar la visibilidad, me encontraba caminando entre el bosque con rumbo al pueblo, atajo que tomaba diariamente para ahorrarme de tantos caminos incipientes. El bosque era un lugar enigmático cuyos árboles figuraban formas humanas y el sendero era tosco y el ambiente sombrío, nadie se atrevía a pasar por ahí, pero a mí no me hacían efecto las historias. Seguía con rumbo fijo, cuando de pronto sentí unos pasos detrás de mí, volteé pero no era nadie, tal vez era un producto de mi imaginación haciéndome malas pasadas. Y de nuevo esos pasos incipientes aparecen de nuevo, me eché a correr sin mirar atrás con mi corazón a punto de fibrilar, mantuve mi vista fija hacia adelante cuando de pronto sin darme cuenta mi pie me hace tropezar con una piedra y caigo al fondo del barranco. Caigo en un sueño profundo en donde me es difícil despertar, y a lo lejos escucho un murmullo que provoca que me despierte.

-¿En dónde estoy?- pregunté con voz temblorosa. La niebla era más espesa, así que tapaba mi visibilidad, pude apreciar una sombra que se hacía más perceptible al momento que iba despertando de aquel sueño.

-¿A caso no lo sabes?- preguntaba un hombre con voz grave.

-¿Saber qué?- Mi confusión era tan obvia que aquel hombre provocaba mi desesperación ante el estado en el que me encontraba, seguía sentada en el suelo así que me levanté rápido y decidí ponerme en guardia, pero me sentía tan frágil que caí de nuevo sobre las hojas secas de los árboles, y de nuevo aparece él en escena ayudándome a levantarme ante la dificultad en la que me presentaba.

-¿Quién eres?- le pregunté.

-Es lo que menos importa en este momento, ven, camina conmigo-. Me deje llevar por su presencia y su vislumbrante mirada, su mirada tan penetrante me dejaba embelesada ante semejantes ojos oscuros que ocultaban un enigma, el cual me incitaba a descifrar. Se dio cuenta de mi curiosidad hacia él, lo podía notar en su mirada, y retomamos el sendero sin un rumbo fijo, y continuo hablando.

-A veces no sabes que has cruzado una línea entre el meollo del asunto, pero la inercia es fuerte, así que te llevará al infinito del abismo en el que has caído, solo es cuestión de tiempo y lo descifrarás, mientras tanto disfruta del viaje.

-¿Qué quieres decir con todo esto que me dices?-. Suelta una carcajada en donde me deja prendada de su sonrisa.

-Lo iras descubriendo tu misma, pero no temas no te haré daño, te he estado observando en todo este tiempo que has cruzado el bosque, tu silueta singular me atrajó de inmediato, nunca me sentí tan vivo al verte, pero nunca tan sólo e inquieto por tenerte, temía que si me acercaba a ti no me hicieras caso, no podía cambiar mi identidad quería seguir manteniendo así las cosas, pero no me dejaste de otra al momento que caíste en el barranco, tenía que ayudarte.- Al escucharlo sentía que algo extraño emergía en mí, una especie de escalofríos recorría cada parte de mi cuerpo, una cierta atracción empecé a sentir hacia él, ya no me importaba en donde me encontraba, solo sabía que quería estar con él.

-Así que me has estado siguiendo todo este tiempo, hubieras tomado la iniciativa de hablarme, no tendría porque huir, si no tenías intenciones ocultas, pero ya estamos aquí y el hecho es que…-. No me dejó terminar de hablar, cuando me tomó en sus brazos y me acerco hacia él, nuestras miradas se encontraron, y el silencio que albergaba el lugar era como el mar revuelto, lleno de incertidumbre en donde las palabras eran inciertas. Lentamente se acercó hacia mí y nuestros labios se fundieron en la calidez de nuestras bocas y nuestra respiración se hacía entrecortada, fue una sensación nueva pero intensa.

-¿Nunca me olvidaras?- me preguntó en un susurro.

-Nunca lo haré, no podría.

-Es interesante, ¿Por qué se enamora la gente?

-Porque encuentran a alguien con quien compartir su vida, su felicidad y tristezas. Alguien que te haga sentir pleno.

-Comprendo, ¿y al final como termina?

En ese momento sentía una gran presión sobre mi pecho, como si hubiese caído sobre mí un objeto muy pesado, sentía mil descargas sobre mi cuerpo y a lo lejos escuchaba gritos, gente vociferando palabras imperceptibles para mí, y en ese momento desperté en un lugar muy diferente, me rodeaba gente preguntándome si me encontraba bien, me percaté que estaba en el hospital y los doctores trataban de revivirme.

- Estefania SP

6 de septiembre de 2012

La invasión de la tristeza




Natalia nació un 25 de abril de no sé qué año, era blanca como la nieve y tenía dos grandes pedazos de cielo en la cara.

A su llegada al mundo las nubes grises cubrieron todo,  “Natalia trae desgracia” así decían los del vecindario…

Siempre enferma creció entre las cuatro paredes de esa habitación que quien sabe cuántos secretos alberga, sus únicos compañeros eran esos feos zanates que se posaban en el árbol que está frente a su ventana, ella los alimentaba con las migas de la comida que yo pienso le llevaban, colocaba su manita esquelética en la ventana para que las aves comieran.

Una noche escuchamos gritos aterradores provenientes de la casa de la niña esa, la verdad es que nadie quiso poner atención, ni ocuparse del problema, a mí sí me preocupaba Natalia, pues me envolvía el misticismo de su vida.

Después del incidente, pasaron varios días, no se veía movimiento alguno, todo lucia tranquilo, sólo la presciencia tétrica de Natalia no estaba presente en la ventana.

Los chicos decían que alguien había matado a sus padres y que sus cadáveres yacían en el interior de la casa en plena descomposición, mientras que Natalia agonizaba al pasar los días, por la falta del suministro de medicamentos. Sin embargo los mayores decían que eran problemas de familia. 

Caminando de regreso después del colegio, pase frente a la casa de ella, en efecto la duda me comía, de repente apareció la mano de Natalia y admire sus pedazos de cielo, ¡qué ojos tan hermosos! Al instante los zanates se acercaron a ella para comer pero no había nada en su mano, vi como comenzaban a quitar la piel que ya casi tenía pegada a los huesos, Natalia no se quejaba, incluso creo que ya no sentía, el impacto me llevo a mirarla fijamente, era como si me dijera en silencio que necesitaba ser parte de esas aves para ser libre por lo menos una vez y vivir en seres ajenos, en un instante todo se cubrió de plumas negras, me era imposible distinguir los cuerpos de los zanates, Natalia estaba siendo devorada por ellos.

Me fui corriendo con el asombro en las venas, llegue y se los conté a todos, pero ellos dijeron que horas antes habían visto salir a sus padres junto con ella de la casa, llenando con maletas el auto, yo jamás lo creí, yo vi como Natalia se integraba a su libertad y como el sol salía al dejar de sentir esa enorme invasión de tristeza.

Es una escena difícil de borrar de mi cabeza, me pregunto: ¿Dónde estás Natalia?







-JPS-
Con la colaboración de Gabo Montaño
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