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28 de noviembre de 2012

Abismos y Whiskey on the rocks [1]



Ella había nacido en Bundesrepublik Deutschland o lo que es lo mismo Deutschland que como quiera, se diga o se pronuncie, todos entendemos por Alemania; solía tener padre, un respetable doctor de la caballería del sector salud, muerto a manos enemigas por supuesto; y una madre, bondadosa, amable y generosa como todas lo parecen hasta que son, entiéndame lector, suegras. La conocí tal vez en el momento más inoportuno de mi vida y el más estrellado y caudaloso a la hora de la vida de ella. Ergo eramos tan importunos de ascendencia ya que ella provenía de las "Potencias centrales" y yo era proveniente de los "Aliados", esto sin duda era tan Montesco o tan Capuleto como quisiéramos ponerlo. 



Si algo debe saberse es que me encontraba casi arrodillado y en los huesos; estudiando lo que estudiaba por mi cuenta no tenía ningún apoyo financiero y todo lo que me quedaba era hurgar en los cajones de trabajo del gobierno o  insistir en los trabajos que la universidad ofrecía en pleno fin de año, para no pasar más hambre de la debida. Finalmente cuando me dieron uno no podía alegrarme, salvo el hecho de tener dinero para comer algo en el barrio chino o gastarlo en camadería en el quartier francés. Y si tenía tiempo algo de eso lo gastaba impresionando inútilmente a las de nuevo ingreso invitándolas a lugares no de renombre pero gastando en ellas lo que pidieran,  algo de compañía aunque fueran simples ilusiones alternativas a la soledad.




El día que la conocí fue el último día de clases, mis superiores me pidieron que subiera al edificio más alto donde se encuentra un pequeño criadero de animales para los experimentos de los inviernos de investigación; en ese momento mientras me entregaban mi material estaba en plena perorata interior sobre porqué las personas aceptan las condiciones que sean con tal de comer y tener bienestar; el caso es que le tengo un miedo casi irracional, loco y substancial a las alturas que viene tal vez de mis raíces terrenales o de alguna vida pasada en la que tal vez era una tortuga o reptil que murió a manos de un águila que la tiró desde el cielo o una vil roca caliza de un peñasco; no podía quejarme era subir y ganarme ese dinero o no subir y ser despedido.




Finalmente sostuve mis herramientas como todo un pípila, apreté mi valentía a mi cuerpo y subí por esa larga escalinata tubular que me estrangulaba de miedo; a cada escalón que subía sentía que ahí quedaría mi cadáver y nadie dentro de un mes se acordaría del noble estudiante que subió, cayó y murió sin haber recibido un centavo y sin familia que contactar salvo un padre distante y enérgico. Cuando pisé el último escalón fue como dar un salto extraordinario hasta sentirme seguro. Ahí fue cuando la vi, como una pérdida actriz de cine de 1997, frente a una caída de 20 metros con la mirada cabizbaja y sus comisuras labiales caídas, miraba insistentemente hacia el piso pero instintivamente su cuerpo se flexionaba hacia atrás evitando la segura caída. Intervine tomándole por sorpresa la mano, y sin decir nada se dejó llevar.


  • Pensaba si saltar…- Me dijo sin que yo le pidiera que se explicara, su acento fue todo lo que me dijo que no era de aquí.
  • Si pensabas saltar, este no es el edificio más alto, si de verdad querías saltar,  sólo digo.
  • No lo hice por la altura.
  • Bueno tampoco es el más bonito- no sé si fue mi insistencia la que la hizo reír o mis comentarios estúpidos, de todos modos seguí hablando más con ella –En todo caso usted señorita no puede saltar, no trae la ropa adecuada para hacerlo.
  • ¿A qué te refieres con la ropa adecuada… y a todo esto que haces aquí arriba?
  • ¿Yo? originalmente venía a limpiar el techo y las jaulas de los animales pero me di cuenta de algo.
  • ¿De qué? ¿De qué venías a interrumpirme o algo por el estilo?
  • No, Jaja para nada, yo vine originalmente a limpiar pero me doy cuenta que subí porque no tenía como bajarme.
  • ¿Por qué no podrías bajarte?
  • Para empezar, porque no debí subir y seguido de eso, porque le tengo terror a las alturas y ya no sé como bajar, y entonces me di cuenta cuando te vi…, ¡tú me venías a salvar!- Le sonreí mientras me arrodillaba sosteniendo su mano.
  • ¿¡Qué yo te venía a salvar!?- dijo mientras reía – ¿Es en serio que no puedes bajar?
  • Sí, pero sabes no sólo me vas a salvar, sino que también me ayudaras a superar este miedo, ¿Te digo como lo sé?
  • Dime.
  • Por una hermosura como la tuya podría superar hasta el miedo a la muerte, de no tener esa belleza que tienes jamás me habría acercado a la orilla a tomar tu mano.
  • Suena tan tonto lo que dices.
  • Tonto pero es cierto, entonces… ¿Me ayudas a bajar?



Bajamos juntos y su semblante deprimido se perdió en una especie de sonrisa y conmiseración por mi boba persona. Ella se despidió y pronto me di cuenta que no debí haber bajado, no había limpiado ¡nada!; no quedó más remedio que tomar valor otra vez y subir para terminar el trabajo.



Pasaron varios meses y no supe de ella salvo que podía provenir de Alemania y que tenía una sonrisa muy fácil.




Unas semanas después acudí al Quartier francés con P’tit Pierre, un amigo mío extranjero que solía llevarme a un bar de su preferencia y que tenía la mala costumbre de beber hasta no recordar su nombre; en dicho bar  al que nos dirigíamos teníamos que doblar la esquina por la calle Morelia donde vivía la tuerta Aguilar que leía las cartas a cualquiera no importando su condición económica, una vieja costumbre que impide que las cartas del tarot de Marsella se contaminen y mantengan su energía o algo así; de antemano yo sabía que no servían nada interesante en ese bar pero el ambiente siempre era extrañamente familiar e íntimo, había de todo, trabajadoras de maquila, ruteros, ingenieros de malos vicios, abogados corruptos y nosotros dos bohemios sin remedio que hacían de trotamundos por los arrabales donde el licor era más barato. Estuve sentado así viendo a todos varias horas mientras en la televisión unos niños cantaban “Gracias a ti, a ti, a ti, gracias a ti”, y la tonada se mezclaba horriblemente con un J'ai rien à dire  de un grupo de Bordeaux; daba el último sorbo antes de despedirme de mi colega que a estos instantes ya se veía con una facies potatorum que ninguna menta podría disfrazar.




Iba saliendo rumbo a mi apartamento con mi compañero caído en plena batalla contra otro comensal que empezó unos minutos antes y que perdió tal sólo un minuto después, fue entonces que la vi sentada en la parada del camión donde nos subiríamos. Lo que pasaría esa noche sería tal vez una de las muchas historias que tendría que contar de ella a parte de lo relatado al inicio, sólo sé que sus múltiples errores y descarriladas de camino la llevarían incluso a darse cuenta de su felicidad años después, justo cuando viajaba en un tren rumbo a visitarme y momento entonces donde entendió al último minuto que sus equivocaciones habían contribuido a nuestro encuentro fortuito en la azotea de posgrados y que a pesar de todo fallecería con una sonrisa a la edad de 92 años cuando el tren donde viajaba se descarriló y terminó con toneladas de vagón encima de su frágil cuerpo. 


[CONTINUA AQUÍ---.]





23 de septiembre de 2012

Nuevos sentires en México: La etnosonoridad del new folk mexicano a la orden de...

~~❁~Ampersan~❁~~

Libro de Cantos, Carteles 2011

Ampersan es un grupo experimental, de música tradicional y rock que se creó a finales del 2007, Ampersan de hecho no es sólo un grupo, es también la unión de dos vocablos de dos jaliscienses, Zindu Cano y Kevin García; quienes con el propósito de dar existencia y salida a sus creaciones individuales y colectivas, parten de la exploración sonora y la investigación poética-musical. Ambos logran construir un ambiente musical dulce, cálido; y es considerada una de las bandas más propositivas del new folk mexicano reuniendo sonidos de la naturaleza, mezclando cuerdas, computadoras, percusiones y logrando crear imágenes poéticas en el ambiente.


Zindu Cano y Kevin García

Si hubiera una manera de definirlo, sería como el mismo grupo afirma: “Un proyecto de música de las ciudades, la música de las periferias, la música de la zona rural. Concreta, programática, incidental y popular.” Su propuesta, una etnosonoridad impresionante, es una integración musical de distintas épocas, poéticas y nacionalidades; utilizando instrumentos prehispánicos, como ocarinas de barro, instrumentos de conquista como la jarana y el violín, instrumentos eléctricos como la guitarra distorsionada, y elementos electrónicos como sintetizadores. Tanto Zindu como Kevin se han dedicado a conjugar no solo sonidos, voces y ritmos, sino también emociones obteniendo dentro de sus composiciones, elementos de los sentires de la canción campesina, guaino, bossa nova, y otros psicodélicos como el rock y el rap.


Foto: Cortesía FIM
AMPERSAN ES UNA DE LAS BANDAS QUE HA SABIDO ABREVAR DE LA MÚSICA TRADICIONAL PARA DARLE UNA RESIGNIFICACIÓN MUSICAL.

Actualmente ambos radican en el pueblo La Candelaria, Distrito Federal, México; y se han presentado en diversos foros del país, realizando música para teatro, danza, poesía y cine. Más recientemente tuvieron una serie de conciertos en Guadalajara en diferentes escenarios como Los Ariles en Tonalá, El Preludio, El Teatro Alarife Casillas sede de Al Teatro en Bici, Café Morgana, El tianguis cultural, y la Pulkata entre otros.

El pulque de Pachuca

Conociendo más a una de sus principales integrantes tenemos a Zindu Cano:
Zindu nace en Jalisco en 1984. Se identifica con las artes, lo que la lleva a realizar estudios de Música y Letras Hispánicas en la Universidad de Guadalajara. La voz de Zindu es un silbido intenso, armonioso y vibrante, que provoca un eco en el espacio más profundo del interior. Acompañándose de su guitarra, jarana, clarinete, ocarina o algún otro instrumento, y de su peculiar forma de escribir e interpretar, va dejando huella y camino en quienes la escuchan.


Día de Muertos en el teatro del IMSS

Ha participado en diversos proyectos musicales, tanto en la composición como en la interpretación, en géneros que van desde la música prehispánica, tradicional, música del mundo, hasta la experimental, electrónica y alternativa. Ha colaborado en siete discos, incluyendo La Flor de la Biznaga,  que es un material que "Ampersan" recientemente presentó, grupo en el que ella actualmente participa y dirige en conjunto con Kevin García. Este sería el título de su primera producción con el sello discográfico Huehuecuicatl. El primer disco de muchos por venir esperemos… (:


Presentación del disco "Flor de biznaga"

La primera canción que yo escuché de ella, la escuché por estos mares blogueriles y fue “Colores” con lo que me embelesé de lleno con la etérea y armoniosa voz de Zindu. Los dejaré con algunas de sus canciones y diversas presentaciones que exponen muy bien a este grupo y en especial a su vocalista.


Video grabado en vivo en Cuernavaca, México
Voz: Zindu Cano
Guitarra: Kevin García
Proyección de fondo en vivo: Jorge Garibaldi
Fotos, Video y Realización: Edgar Hog



Voces: Zindu Cano y Kevin García
Grabación de audio: Nestor coles
Fotos, Video y Realización: Edgar Hog



Zindu y Kevin interpretando "Desaparecer"
En las huertas de San Pedro, en Huitzilac, Morelos.
Diciembre de 2010: Ampersan & Son pa' llevar.


Zindu interpretando "Noche de Fuego" en compañía
de los Fandangueros de Huayamilpas.

y la Última de mis favoritas de este grupo...


Grabación en vivo en el Teatro del IMSS (Guadalajara, Jalisco)
de Libro de Cantos. Interpretando Ampersan y Huehuecuicatl.

Bienvenidos a esta nueva quincena, espero esta entrada les haya gustado y que sepan, ¡Sí como no, que hay puro talento mexicano!, pueden encontrar más información de ellos en los siguientes links:



Sin más que decir, gracias por leerme, comenten, y si les gusta, compartan :D

22 de julio de 2012

De divorcios y decepciones


Fotografía: Tangerine´s Memory




Voy a regresar afuera antes que la lluvia comience a caer,
caminaré hacia el abismo del más profundo bosque negro,
donde la gente es mucha y sus manos están vacías,
donde 
el veneno contamina sus aguas,
donde el hogar en el valle encuentra el desaliento de la sucia prisión,
y la cara del verdugo está siempre bien escondida,
donde el hambre amenaza,
donde las almas están olvidadas,
donde el negro es el color,  y ninguno el número,
y lo contaré, lo diré, lo pensaré
y lo respiraré,
y lo reflejaré desde la montaña para  que todas las almas puedan verlo,
luego me mantendré sobre el océano hasta que comience a hundirme,
pero sabré bien mi canción antes de empezar a cantarla,
y es dura,
es muy dura la lluvia que va a caer.

A Hard Rain’s A-Gonna Fall.
Bob Dylan.


No es que México hubiera estado durmiendo para prueba esta la constante actividad del Popocatépetl. No es que tuviera la cabeza agachada es que está viendo por donde pisa al caminar. No es que no haya escuchado su propia voz, es que le estaba dando coherencia a sus palabras; a ese ruido blanco que estaba a pocos momentos de sintonizarse.

Desde las épocas medianas del periodo PRIcámbrico (término acuñado por Jairo Calixto Albarrán) siempre se ha sabido del manejo de la información por parte del gobierno a través de las televisoras, especialmente Televisa y su popular telefonazo a Jacobo Zabludovsky. También es bien sabido aquel asunto de la compra de votos, no es nada nuevo. También desde tiempos primigenios la izquierda mexicana está dividida, fracturada. Mientras que el conservadurismo se ha mantenido a flote como un ladrillo que aunque a momentos se tambaleé se mantiene firme con los cementos del clero.

Este actual movimiento no es más que la suma de años de apatía. Es como cuando uno lleva todas las vacaciones levantándose a las once de la mañana y de repente, por una injustica maternal, a uno se le obliga a hacerlo a las siete de la mañana, pero entonces uno descubre en el proceso que se levanta a uno nomás porque si, entonces lo que se hace es pretender que a uno le da gusto pararse a deshoras, estarse más pendiente de lo que sucede y cuando menos se lo espera la madre se dará cuenta que si hijo se está levantando a esa hora, si efectivamente para algo que no es nada y ese algo es: la trampa, le han caído en la movida, sabe que el muchachón a su vez sabe que se está levantando para nada y que esa nada es productiva, e insanamente real. Como se puede hacer algo haciendo nada? El efecto causado por quien pretende estar haciendo algo es el hacer.

La sociedad mexicana contemporánea encontró en los jóvenes ese no hacer nada que está haciendo. Generalmente el estudiar lo involucra a uno en el estatus de estudiante, que es el que no hace como que nada importante pero se está cultivando, es como sembrar unas cuantas semillas y ahí medio regarlas, porque el hecho de que sean semillas lo hace creer a uno que un día serán plantitas, que si bien no darán frutos pues estarán allí para verse bonitas y dar un poco de oxígeno. Pero es más que claro que 20 años de escuela no lo vuelve a uno inteligente, mucho menos pensante. Que el movimiento naciera de un acontecimiento en una escuela de paga, eso sí es novedoso. Fue la chispa que prendió la mecha, ya que generalmente los movimientos solían ser campesinos y obreros, salían a las calles y se volvían solo parte del paisaje en lugar de representar un acontecimiento. Tanto así, que en el DF se trato de administrar una iniciativa de ley que fuera el acabose; el marchodrómo casi, casi.

Salió la gente a las calles a manifestar su inconformidad ante un gobierno que se mantuvo en el poder tantas décadas y que ahora amenaza con regresar. La unión de distintas clases sociales marco un acontecimiento que ha estado atesando a ciertos círculos políticos, y esto deja muy en claro algo.

Más allá de las obviedades de un cambio para el país, más allá de que al proclamarse anti-Peña Nieto quiere decir que se está a favor de otro candidato (ojo, una cosa es estar contra Peña Nieto y otra contra el régimen político) y más allá de lo que se rumora entre las filas de quienes salen cada día: es que está es una sociedad sin memoria. Sobre todo los jóvenes carecen de ella.

Para muchos tener memoria es reclamar el 68 y el 71, Atenco y Acteal, Zongolica y Wirikuta, hechos meramente contemporáneos. Eso o revivir figuras intelectuales empolvadas por el olvido popular como Taibo II. Usar las consignas del Che Guevara de la década de los 60, la rima fácil, el insulto como manera de socavar la apatía del resto. Eso no es tener memoria. Si, es importante sacar aquello que tiene que ver con el folklor de los movimientos sociales (allí están los corridos los cuales servían de manera de comunicación en etapas de la revolución y que hoy siguen en las mismas nomás que cuentan las proezas del crimen organizado) ya que pinta un sentimiento de identidad a quienes se encuentran allí.

El problema es el siguiente: en épocas del vanguardismo y los adultescentes (o Kidults termino creado por el psicólogo Jeffrey Jensen Arnet) lo que reina e impera es una sociedad narcisista. Cada uno de los jóvenes crece con la idea de que a los 20 años uno tiene que estarse titulando y trabajando de ser posible para ser alguien más o menos decente, que la productividad está por encima de cualquier cosa (ser obreros de la profesión a fin de cuentas),  que el tiempo es sólido y tiene forma de espacio, que a los 30 la vida se ha terminado porque uno es producto caduco, y que antes de cualquier cosa el principio de placer propio estar por delante de cualquier cuestión. En efecto, las generaciones que ahora salen a la calle descubrieron algo que supuestamente no tenían: conciencia social. El segundo problema viene con ello; estos se abanderan como quienes concientizaran, los que pueden hacer que las cosas cambien, los que ayudaran a quienes ya estaban en la lucha, los que sufren por malos gobiernos de los cuales solo los conocen en cuentos que provocan pesadillas, siendo que como jóvenes universitarios pertenecen a los de la conciencia social definida por los doce años del PAN y del PRI solo se sabe lo relatado por los parientes mayores.

Esto no quiere decir que no tenga valor el movimiento, al contrario es un respiro que viene a alivianar a quienes llevan décadas en la lucha, a esos que tanto han sufrido en malos tratos y han trabajado arduamente para llevar una vida miserable, para aquella gente común que no tiene acceso a las mieles del nepotismo que sufren los buenos trabajos, aquellos que le han quitado todo.

En algo acierta fuertemente AMLO al hablar de oligarquía. Y no es esa de empresarios que controlan el país, sino la que se gesta estratos más abajo. Todas esas generaciones que se tragaron el sueño del capitalismo con sus cafés de Starbucks los cuales roban dinero a los campesinos chiapanecos a los que les compran el grano, a aquellos que ahora dicen que se hará un boicot a Coca Cola y Bimbo pero marchan con sus aguas Ciel o Bonafont (marcas de la misma Coca Cola y Danone, industrias privadas que han sepultado al emergente mercado mexicano a su interior comprando y destruyendo pequeñas empresas, suerte tuvo Pato Pascual), aquellos que dejaron que Carlos Slim gane dinero a los bruto invadiendo las entrañas del mercado, aquellos que usan tanta tarjeta de crédito haciendo que el dinero solo se mueva por lugares que nadie conoce y nadie ve, aquellos que se mantienen en plan de ser adultos emergentes (a los 25 uno tiene que tener casa, coche, relación formal,  trabajo muy bien pagado y vacaciones en Francia), aquellos que usan marcas extranjeras fabricadas en México, quienes permiten las explotaciones en las maquilas, minas, campos, los que reclaman por no perder su trabajo siendo que ganan más que alguien que se mata el doble y gana un tercio de aquello.

Pero sobre todo, y lo que más coraje da, es que los culpables son aquellos que se olvidaron de la cultura, de los alcances del lenguaje, de lo precioso de la conversación, de el amor libre de toda atadura comercial y capitalista que solo se mueve en pro de los beneficios monetarios, de la improvisación, del acto teatral que es la vida, y de que siempre, siempre, hay que estar en desacuerdo para poder avanzar. La culpa amigos míos es de todos y cada uno de nosotros que se trago el sueño del éxito que lo que hace es que uno fracase a los 35 y se vea a si mismo divorciado, deprimido, pero con aquel trabajo bien pagado en el cual uno caduca poco a poco por buscar lo que no sabía que quería para sí, sino que a uno le dijeron que quería eso, y si, le mintieron. Por algo se volvió un fenómeno social aquello del divorcio express, a hoy las parejas que duran en noviazgo de 6 a 7 años y se casan duran alrededor de 2 a 3 años, o menos, antes de que se saquen los ojos.

Si, México hace una pareja joven con la democracia, ambos tan inmaduros para estar juntos, porque mientras México es el que idealiza ahora que se ha “despertado” del sueño y que está seguro de que hará esta vez las cosas bien, la democracia es más realista y está preparada para decirle a su amado país, parafraseando a Manu Chao: Caí en la trampa, de ser tu amigo, caí en la trampa de en ti confiar / desde que un día, tú decidiste, dejar lo nuestro en lo vulgar.

Y eso fue en 1988.

Y México ya no tiene ojos.

Pero como siempre se mantiene y ya encontrará un momento, porque esta democracia no es su verdadero amor, esperemos en 6 años se tenga más respeto este país a si mismo.

Mientras exigir los derechos de toda la ciudadanía.







-Alejandro Mussoni-
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