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24 de septiembre de 2013

El día del Corazón Roto

Cuentan que en México el 4 de junio, las personas con el corazón roto, hacen una caminata a lo largo del desamor; todas llevan una vela encendida, para que exista luz y consuelo mientras las heridas sanan.

Cada año llegan personas nuevas, otras nunca faltan y poco a poco otras dejan de asistir.


Justo a la media noche después de haber caminado juntas, se obsequian miel con canela para endulzarse el alma y así olvidar un poco esa pena, la pena de perder a su gran amor…





-JPS-

8 de septiembre de 2013

LA NUBE 4



Durante el día me atormenta la idea de que no estés a mi lado. 
De no poderte ver a los ojos, de tomar tu mano, darte un abrazo. Besar tus labios. 

Me cuesta trabajo mantenerte lejos de mi mente, me cuesta pensar en la idea de no tenerte. 
Pero todo el día estás ahí, alrededor de mí. 
Vas y vienes en silencio, me miras a veces, otras no. 
En ocasiones me hablas, la mayoría del tiempo no. 

Termina el día laboral y tomo el camino más corto a casa, pero manejo despacio, pensando. 
Ese único momento de absoluta soledad, en la que no estás ahí. Pero te pienso. 
Pienso una y otra vez en porqué no te tengo. Porqué nos separa el destino. 
¡Por qué, por qué, por qué!

Llego a casa para terminar mi rutina diaria. Voy a la cocina, me preparo algo de cenar; 
lavo mis dientes, me desmaquillo, me pongo pijama, me acuesto en la cama. 
Veo algo de televisión y me voy a dormir. 

Ese anhelado momento de irme a dormir. 
Es lo que espero todo el día para encontrarte al fin. 
Me dijiste que siempre, sin importar lo que pasara, nos encontraríamos en nuestros sueños. 
En la nube 4, por Picadilli, pasando la torre de la reina, a la vuelta del oxxo. 

Sabes que sueño con conocer esa ciudad, así que elegiste una nube en el cielo para recrear ahí nuestro pedacito de Londres, donde tendríamos nuestras citas cada noche. 

Entonces ahí te puedo ver, sonreír, me sonríes también. 
Te puedo abrazar, besar. Hablar toda la noche.
Podemos hacer lo que queramos sin que nadie ni nada se interponga entre nosotros.
En la nube 4 estamos juntos, sólo tú y yo. 

27 de abril de 2013

El día en que volvieron las cigarras




R. R.:

Cariño, han sido varios meses de los dedos quebrados. Recuerdas que siempre me decís que no los pusiera en el marco de la puerta? La he molado y ahora solo puedo teclear la vieja máquina de tu padre con la mano izquierda. Detesto esa mano, es torpe como mis palabras cuando me miras con tus sueños dorados  a través de la niebla en la autopista.
Te escribo porque aquí en  la llanura he encontrado algo. Desde el accidente he tenido tiempo para pensar, demasiado tiempo, recuerdas el sonido atronador del silencio cuando son las noches de verano, que ni los grillos salen a frotar sus patas obscenamente; el ruido que provoca la nada? Ese hueco? Pues creo que lo tengo cariño. Mire el tejado una tarde y estaba ese sonido, agujero en el cielo, cielo. Mi mente no podía ejercer palabra alguna, por cachi de la franca estuvo dando vueltas en alguna parte de mi alguna palabra que no podía mencionar pero que sabía y así supe lo que había sucedido el día del accidente. Lo que te paso a ti.
Es extraño, pero uno escucha sin saber oír y uno saber sin saber saber. Lo que no es extraño es querer sin saber hablar y hablar para saber querer, que no es lo mismo, para conseguir que la luna se vuelva un poco más amable; si, sabes de que hablo, si uno sabe querer entonces la marea subirá hasta los ojos y no dejara ver pero si dejara oír el eco sordo de lo que se sabe antes de saber que se sabe y que no se puede decir pero que se puede hablar; ese vacío cariño, eso que escuche ayer con la mano rota y tirado en la alfombra que trajo tu madre desde Barcelona, es el amor enfermo. Y es fácil perder la cabeza por algo que no está pero que llena.
Por eso te fuiste.
Esa perra está loca, fue lo último que pensé al verte partir con Marcel y a hoy lo sigo pensando. Cómo pudiste abandonar la casa cuando Dios vigilaba? Como sea, ahora lo sé porque he escuchado lo que no se oye pero se sabe. Así es esta vez estoy del otro lado del camino, en el lado oscuro del día, y todas aquellas cosas que sabía ahora las he olvidado y estoy de pie ante el atalaya con las manos cruzadas esperando que la exigencia de la cañada deje de ser amplia y pueda largarme como tú lo hiciste con ese bastardo un día de mayo, si, cuando su madre se hizo de cáncer.
Ahora sé que entonces supiste lo que tenías que hacer y eso te hace una perra loca. Soy un perro loco. Quizás rabioso, pero he decirte que no me he marchado porque tengo miedo, miedo de que todas esas cosas vienen de adentro y nunca de afuera. El amor no nace de las vísceras cariño, sino que se construye como parcela. No es la idea de media noche ni el seno inflamado que nunca te amamanto. No es lo que te hace falta y que yo y él tenemos, ni mucho menos lo que hueco es y se busca para estar de vuelta. No cariño, no me he ido no por falta de valor o voluntad, sino porque sé que allá no hay luna porque se vive en ella, y no hay marea y no hay aire y no hay nada más que Marcel y tu recostados en la playa admirando el infinito con el gesto idiota de un par de amantes que están juntos porque la vida es una puta guacha.
Te escribo para decirte que te entiendo pero no quiero que vuelvas.
Papá ha muerto, hace un par de semanas. Yo sé que el murió para ti cuando tenías 6 años. Sé que Marcel es tu amante y tu padre. Supe que su madre murió y prometiste cuidar a su hijo por la eternidad. Sé que lo dijiste convencida, pero recuerda cariño que aunque cierres la boca o la abras, está siempre será un hueco y tus palabras son huecas. El corazón es un hueco que se retuerce y no puede tener aire en su interior.
Ven a su tumba, fue la condición para la herencia, no es mucho, pero esta ese reloj que se quedó sin pila hace siete años, el día que te fuiste, el día del accidente, el día en que llegaron las cigarras.

S. S.

23 de abril de 2013

Postales en tristura y astrolabios infinitos



14 de Noviembre de 2013
Ciudad Juárez, Chihuahua, Mx.

Raphael Rafaela:

¿Nos hemos vuelto a encontrar de nuevo?; A veces me acuerdo como miraba las membranas de tu contemplación trabajando sobre diminutas pepitas de calabaza pinturas intrascendentes de la edad del amor en tu taller de cobre, de los cielos que seguían cayéndose en invierno como cuando tus papilas descubrían un olvidado Marc Chagall del 83; en ese entonces sólo pasaba por tu taller revuelto de pinturas, carmesí, ira, aire solano, granate, malva mentira, pía perla y azul pluvial en los verdosos de tus ojos danzantes. Extraño como cantaba la lluvia sobre los techos de lámina en la solitaria llanura donde cohabitábamos, extraño nuestras escapadas al cinema del monasterio en Saint-pierre, perdí tantas veces contigo mi reloj que no importaba la hora, nunca fue tarde, jamás fue demasiado pronto, las horas eran una gota de sudor corriendo por tu rostro.

¿Continúas trabajando en el taller? ¿Sigues viendo el atardecer desde la azotea de los apartamentos abandonados de Necochea, ya no nos veremos en Díaz Vélez? ¿me has dejado alguna carta abandonada debajo de las esperanzas mensajeras de las ciudades diminutas del D.F en los asientos de los aeropuertos? Ojalá sí, porque cada día hace más viento, cada día estoy contando traslaciones de tormento, extraño la vida de tus ojos, los huracanes de tus penas, los viajes fluidos de nuestras competencias con besos joviales... ¿te sigues quedando dormido por las ventanas de skype?

Hecho de menos tus brazos cubriendo lo insondable de mi nada, el pasado sólo piensa en los recuerdos y la melancolía me inunda, cierro los ojos y parece que todo lo que hago es lo que veo, cierro los ojos estando tú sin estar, me duelen las pestañas de tanto que no sueño, te extraño en este tren rumbo a Bordeaux ya que jamás podré ver tu sonrisa quieta; iré tal vez a pintar caras a los hombres cazadores, escucharé plañideras y magdalenas y sumaré soledades con extraños en bares donde se beben los errores.

Hoy es tu cumpleaños, ¿podré ver tus gafapasta, cruzaremos la llanura y veremos los mares de la luna, volveremos a tocarnos mientras nos damos el beso más triste del mundo? ¿a donde se remiten los sueños que no llegan a sus dueños?, espero regalarte algo, regalarte algo que no cualquiera da en el mundo, algo que no conoce Viktor el hombre más sabio de Reikiavik en el monte perdido, algo que no se descarga en un ipad, ni es un toque de media noche a la puerta de tu cuarto, algo que no es ruido de animales en peligro de extinción en el apartamento #703 de la calle Valor, algo que no es alcohol, comida congelada ni un oso de peluche gigante que te diga mi amor. No es la vista en los bosques azules donde solías beber cerveza danesa, no es donde dormíamos y leíamos historias de hojas destrozadas en un volskswagen; mi regalo es simple, un quita-desvelos, un alguien-comonadie, un quema-fríos, el rompe-distancias más eficaz, el teamo-yteveo lejos más perfecto, le llamaré elimina-casualidades y esperaré a que esto no haya sido sólo un encuentro. Sigue con tus 28 años, sigue pintando en tu taller de cobre y sonetos, sigue igual de cansado con el tiempo, sígueme hablando en postmoderno-pluscuamperfecto, cántame coplas de Nacho Vegas con tonos de Pucho el vetusto, sigue así nunca te vuelvas perfecto, no ser perfecto te hace más real, más humano, no persigas la perfección porque el día que dejemos de vernos como hoy, el universo que es un caos y no es perfecto se paralizará preguntándose de nuevo ¿qué fue todo esto?, tal vez las estrellas no vuelvan a mirarse nunca; yo no sabía de ti sabes, pero que bueno es lo bueno de saberlo, que bueno es que me contaran que escribías poesía, que cantabas defectos con la virtud de un sol naciente, que pateabas la vida desafiante y que tocabas la guitarra pero no hablabas demasiado porque la gente no te creería... ahora no saben que tú y yo tenemos un secreto...

Postdata: Te cantaré desde mis sueños y tal vez te acuerdes... "Fui tan importante para ti que nunca te imaginé tan lejos, ¿cómo pudimos llegar a perdernos?" à Bientôt, Petites bises!‎

Atte: La chica que un día escribió en un trozo de cartón.

Enviado hace 14 minutos.

19 de febrero de 2013

Añoranzas

La despedida.
Remedios Varo.


Es media noche
Y el frio toca la puerta
Callejones del recuerdo
Encierran una sombra
Que enamorada por un adiós,
Rindió sus restos en la arena.

Alimentándome de incertidumbres
Las caricias en mi inconsciente
Son una pobre alegoría de lo que pudo ser.
Y en la medida de lo ajeno,
Parece que esta lejanía me ha quebrado poco a poco,
Invitándome a seguir esperando un llamado ciego.

Un mensaje, un abrazo
Sentir tu compañía
Cubriéndome con su penumbra.
Es mi deseo a la luz de una vela,
Que se derrite junto a mis sueños…
De añoranzas y miserias.

Palabras vienen y van
Y a veces las promesas llegan a pesar,
Tal vez el olvido no sea la opción…
Me ato a lo que veo, e intento convencerte
De que si nos miramos diferente,
El ciclo se pueda crecer.

 Dudo que esta ausencia logre callar
La tortura de un tiempo perverso
Que mutila cada intento de postergar
La lejanía de nuestras almas,
Y que sus quimeras impiden
Que se puedan hundir en su pasión intensa.

Una tentación, una invitación tácita.
Solo un momento a oscuras
Que juegue a tatuar nuestras semejanzas
Y nos invite a mostrarnos nuestras cicatrices
En aras de complementarnos
Solo un instante más.

Y en esta luna sin nombre
Rindo mis honores
A la memoria de tu desnudez
Que invade mis impulsos,
Obligándome a desterrar
Todo rastro de conciencia.
Intentando convencerte
Que nuestro vacio es mejor…
Pago mi silencio por un poco de tu amor
Por un poco de tu amor…………







-I. E. P.-

17 de febrero de 2013

adiós o algo

para sanar solo el tiempo


Melancolía te extraño tanto no puedo creer que ya casi 2 años han pasado y yo aun sigo atado a ti melancolía que me hiciste que te pienso moche y día desde que me dejaste para que fuéramos felices cuando yo ya era feliz teniéndote a mi lado.

Nunca te engañe con la tristeza como podría si contigo lo tenía todo; Las dudas malditas dudas debo admitir que yo también las tuve pero no supe evitarlas tu tampoco es obvio pero al final, te fuiste sigo sin entender si esa decisión fue por ti o por mi? no importa mucho en realidad pero son de esas cosas que aun dan vueltas en mi cabeza como tus ojos negros, como besar tu cuello bajo aquel árbol, como sentir tu cintura junto a la mirada perforarte de la sociedad hambrienta e intolerante como haberte sabido mía melancolía al menos por un día solo un día que los meses no han podido borrar.

Hasta hoy que ya te recuerdo con una sonrisa en el rostro y solo una lagrima en el ojo izquierdo por que como sabes soy un dramático sin causa que te recuerda día y noche por que no tiene otra opción por que te volviste el cliché de mis días hasta hoy que te escribo para no se si te importe pero para decirte que ya no hay mas, ya no hay nada que sanar nada que pensar, te amare hoy  y siempre melancolía aunque diga que no parte de mi es tuya una hoja es tuya y hoy estoy tranquilo con eso.

13 de febrero de 2013

El aeropuerto [minitexto]

foto: 9gag
Al momento de darse el sí, un temor y un cosquilleo interno les decía a ambos - por separado- que quizás estaban cometiendo el peor de los errores. Que una vez que aceptabas la empresa no podías echarte para atrás. Que un corazón ya roto anteriormente, a diferencia de las metáforas de los optimistas, terminaba por volverse más débil y vulnerable.
Pero poco les importó, su alma, su vida, su historia, su todo requería de esa fuerza, de esa magnitud para renovarse, de eso diferente para atacar al monstruo cancerígeno llamado rutina. 
-13 meses - dijo él con una lágrima en los ojos, mirándola con delicadeza.
Ella gimoteaba y se sonaba la nariz con el pañuelito rosa que le regaló.
- yo te espero - secundó ella. - hubo un silencio solemne, se miraron a los ojos y se abrazaron, el tiempo seguía corriendo y en los aeropuertos los andenes fueron diseñados para no sentir conmoción al amor, para disfrutar de las despedidas, casi puedo asegurar que, El aeropuerto, esa entidad, esa infraestructura llena de torres y asientos, el Aeropuerto en sí, les estaba diciendo: ¡Hey muchachos, no la hagan de emoción, se verán muy pronto aquí... a sus asuntos!
Sí, quiero pensar e imaginarme, y quiero asegurar que todo ese gigante quería soltar una lagrimita, viendo a los jóvenes como si mirase una comedia romántica.

Se dieron un beso de despedida, o un beso de coma, o un beso con el temor y el riesgo de que fuese el último.
Entonces abordó el avión, vino el temor, sintió que no disfrutó el último beso, sentía esa necesidad, ese cosquilleo de mandar todo al demonio, bajarse y besarla nuevamente, pero ya había abordado, ella estaba tomando un taxi a su casa. Él sacó el celular, la aeromoza lo miró con una sonrisa hipócrita y le dijo que lo apagase. Se fue con un sentimiento de vacío. En su corta vida jamás pensó que pudiera llorar así por alguien, sentir ese hueco en su pecho, sentirse incompleto. El vuelo fue larguísimo, continente a continente, llegó, comenzó esa especie de capitulo de relleno en su vida, trece meses de estudio.
Se miraban para hablar, se desvelaba uno para que el tiempo coincidiera, luego el otro. Se mandaban mensajes que costaban mucho, a veces ella se quedaba dormida esperándolo, a veces él no la veía en línea, otras noches se miraban, platicaban y reían, era como si no hubiesen miles de kilómetros separándolos. Él le contaba su día, ella igual, pero al momento de despedirse, sentían esa inquietud, esa duda.
¿Me estará engañando? ¿estará besando más bocas? ¿y si no me extraña?

Cada uno a su manera se sumergía en dudas, caía en celos, soñaba tragedias. Oh distancia, oh amor de distancia, fuiste concebido para probar a los que pretendemos conocer el amor, a los que juramos amor eterno, a los que nos creemos fieles. Eres la balanza absoluta.
 Él en ningún momento le falló, jamás miró a otra mujer con el brillo en que miraba a su novia, se hicieron un pacto, prometieron no ponerle pausa ni fin indefinido a su relación, sabiendo los riesgos de la distancia, acordaron seguir perteneciéndose. 
Ella por su lado, tampoco le falló, le costaba trabajo salir con sus amigas, pero encontró ese equilibrio.
-Sal con alguien más, sé libre por un momento, anda, nadie se enterará.- le decían, ella sonreía como colaborando a medias con ellas, pero en el fondo sería incapaz, lo extrañaba, lo miraba en todas partes.

Los trece meses transcurrieron, en ese espacio discutieron muchas veces, se gritaban cosas, pero luego comprendían su mutua necesidad, cada beso en el ordenador era una especie de vale intercambiable hasta nuevo aviso, cada lágrima, cada desvelo, todo fue trágico, triste.

Y de un momento a otro, él regresó, esas horas de vuelo fueron las más complicadas, temía encontrarse con una extraña, no sentirla suya, haberse convertido, por igual, él, en un completo desconocido... le compró un ramo de flores. Ella elaboró una cartulina llamativa con su nombre.

Entonces se miraron...
yo sé que se veían en una pantalla casi todos los días,
pero entonces se miraron,
sus ojos se encontraron, y no fue el de dos extraños reconociéndose, no fue el de un amor apagado volviendo a encenderse, no fue nada que yo pudiese expresar con palabras.
Se miraron... se dieron un beso, un abrazo... ¿qué hay del temor? ¿qué hay de los celos? ¿qué hay de lo mucho que tenían por decirse?  No importaba nada, sólo sus ojos, sólo sus brazos haciendo contacto, sólo ese contrato y esa infinidad de besos por saldar. No importaba nada, eran felices nuevamente, ya no se volverían a sentir incompletos jamás... tarde o temprano se tendrían que ir juntos a otro lado y entonces... ninguna pantalla o aparato podría interceder para unir sus corazones, sólo el deseo, sólo el calor entre sus manos... sólo ese compañerismo y complicidad.
El aeropuerto, ese ente enorme y abstracto los miró y dijo:
¿lo ven chicos? no hagan tanto drama, bésense, quiéranse y hagan campo, que en quince minutos otra parejita se despedirá.

11 de febrero de 2013

El que habla primero antes que todo



El amor habla por los que callamos todo,
camina a oscuras por calles heladas al amanecer,
se fenestra con denuedo y se abisma solo
pensando siempre que le quedó mucho por hacer.

El amor habla en los vicios de poetas muertos
en nihilistas que dilapidan casi cualquier fe,
dicen coplas sobre vidas rotas, falsas decencias 
y que existió un pedazo de exilio en cada Edén.

El amor divaga en sueños que ruegan con volver,
grita que el cielo se abre a la nublada destemplanza,
jura sobre pétalos secos y viejas tiras de papel
que en la dulzura de los labios existe la confianza.

Pero el amor es un ciego que promulga ver,
un mudo declamando notas falsas de esperanza,
es un hombre que dice que ama a una mujer,
una dulce brisa que amaina la añoranza.

Es el tiempo multiplicado por algo que aún no sé,
las noches más penosas, los días de remembranza,
las auroras en las que no puedo entender
porque es tan maravilloso y difícil a la vez.

Sólo espero que si la distancia se marcha,
que si el tiempo alguna vez deja de ser,
que si mis fobias se van en lontananza,
que todo en mi vida sea mucho mejor que ayer.


Rogerio Rfm- We heart it

-Dedicación especial al hombre bajo la nieve

4 de febrero de 2013

El placer de lo prohibido

Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo


Cuando la pasión se desata y no hay nadie que pueda detenerla.

Cuando el sabor de la piel se hace excitante y adictivo...

Cuando el roce de los cuerpos eriza cada poro de la piel...

Cuando el calor de cada caricia enciende el fuego que hay en tu interior.

Cuando lo prohibido se hace placentero e inevitable...

Cuando la pasión trasciende las barreras de lo que es correcto.

Donde no importa como seas, de donde vengas, de que sexo seas y solo importe la pasión y el amor entre ambos.

Cuando cada beso se vuelve más adictivo y fogoso...

Cuando cada mordida se transforma en un acto más sensual y tormentosamente gustoso.

Cuando las miradas de ellos se encuentran y solo puedan ver fuego y culpabilidad... pero a la vez picardía...

Ya nada los detiene, porque el placer de lo que esta prohibido es lo único que quieren sentir.

"Porque lo prohibido es placentero"

Luis Eduardo Soto Tovar

23 de enero de 2013

Utopía que engrandece las vivencias

Fuente: HEART SHAPED BOX- we heart it

La deshonra justa por las razones más primitivas,
la necesidad que se engrandece al amanecer,
con el pasar de un cuerpo piriforme o de violín,
con los botones de rosa morenos en un pecho de abril,
necesidad que crece, se exalta incontroladamente;
las hormonas hierven sobre las cienes jóvenes
y cualquier sensación es un experimento de placer.

Es el pan de cada día de algunos poetas,
liturgia y sacristía de los que amamos el amor,
de los que esperamos la soledad para satisfacer
las imaginaciones que nos provoca el corazón;
es y no es el origen de todos nosotros,
es y no es con lo que venimos a crear y enaltecer
grandes hazañas con aprendices novatos.

Porque nadie nace para el tabú mayor,
nadie es maestro de los labios íntimos
si no es por experiencias largas y fortuitas;
los jóvenes creen saber manejar su mayor miedo
mostrándose párvulos y desnudos
sólo con la idea de mover algo en donde
existe ese punto risueño y mudo.

Los pioneros del erotismo, los valedores del honor,
los prófugos de la literatura y los entusiastas del bolero
hablan de ello como vividores de sus propios cuentos,
lo recitan, lo hablan, lo gritan a deseos en las noches de zinc,
se lo untan en la mente con falsos recuerdos,
como historias de misterio sobre el sexus,
 el punto G, la erección y la rosa de Eva en el oscuro jardín.

Una furtiva sensación de soledad incomprendida,
porque nos hacemos faltos del otro,
y buscamos en vientres y senos expuestos,
en faldas cortas y gemidos ruidosos,
en húmedas experiencias, en cines llaneros,
en cuadros de cerámica de baños sin dueño,
ese temblor que vuelve débiles y fuertes a nuestros cuerpos.
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