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25 de agosto de 2012

Algarabía del mexicano




El español es idioma oficial de 24 países y cuenta con un aproximado de 400 millones de hablantes nativos, siendo así el segundo idioma mas hablado en el mundo según las cuentas de la ONU. Esta lengua romance, en sus no pocos siglos de historia, ha sido alterada para adaptarse a las distintas sociedades que la han ido adoptando.
El escritor francés Guy Maupassant, decía: "Cualquier cosa que se quiere decir sólo hay una palabra para expresarla, un verbo para animarla y un adjetivo para calificarla.". Lo hermoso de la lengua española, es que a diferencia del autor de Bel Ami, los hispanohablantes tenemos la ventaja de un léxico mas diverso y no  hace falta recorrer país a país para darnos cuenta de ello; México cuenta con un mosaico de palabras tan amplio, que estoy segura podría repartir entre otras lenguas y aún le sobrarían las suficientes para revolvernos a todos en una marejada de términos pintorescos que le dan sazón a nuestra identidad. 
Los norteños enriquecen nuestro vocabulario importando anglicanismos intraducibles de uso cotidiano como  “email” , “enfatizar” y “confort”;  junto a algunas palabras de su propia invención: ¡Adeo que esos vatos no andan perdiendo el tiempo pues! Ahora, que si el norte fuera el sur, nos encontraríamos con expresiones un tanto mas bizarras con esa costumbre de tergiversar la realidad diciendo que “te van a venir a traer” cuando realmente te van a recoger; por si eso no fuera poco tienen la costumbre de intercambiar la imagen del Todopoderoso por la de un animal de carga transformando el “Ay Dios” en “Ay Burro”.
Pero a pesar de las contrastantes diferencias existentes entre el norte y el sur, no se compara con la cantidad de expresiones propias del centro de la República; específicamente de la ciudad coronada de olivo que gracias a una especie de “sueño chilango”, se ha vuelto sede una algarabía heredada de todos los estados, acoplada con un estilo local muy particular . En un recorrido cotidiano puedes escuchar cientos de regionalismos propios de esta  jungla de asfalto; el chofer del “pesero” “sabroseandose” a todas las mujeres que osen pasar por su vista periférica y ¿cómo olvidar a los “merolicos” del metro con su eterna cantaleta “Le traigo, le vendo la nueva película que es mp3, que también es comestible…”? Y por supuesto, esa ancestral costumbre de echarse unas “caguamas” con la “bandita”, y si no traes “charola” -o ife-, “pos te amuelas”
Así podría seguirme largo y tendido , pues si algo queda claro es que los mexicanos, “a falta de pan, tortillas”; no nos complicamos, a la hora de comunicarnos, entre nosotros nos acoplamos perfectamente. Así que como dicen en mi pueblo, me retiro y ahí nos vidrios.

21 de agosto de 2012

¿El lenguaje de nadie? - Ensayo.



“Pues no señor –se dijo Carmelo después de haber echado la última paletada de tierra sobre el cuerpo de su mujer, antes de abandonar el cementerio-; el que Prudencia se haiga muerto no quiere decir que yo vaya  a quitar el dedo del renglón y deje de terquearle a doña Quilina que me arriende a medias esa miseria de tierrita que naiden aprovecha.”[1]


El primer diálogo  dentro del cuento “El lenguaje de nadie” del autor José Revueltas me recrea escenas del México Independiente y Revolucionario. Sin embargo al leer el primer párrafo y conocer en que año fue escrito el cuento (1960) imaginó que el México de ese tiempo y el actual no han cambiado mucho. ¿Revueltas retrató en un cuento la realidad mexicana de aquella época? Además ¿La lengua que utilizan los personajes del cuento era precisa la que se utilizaba en ese tiempo? O ¿Únicamente le atañe a las personas de “pueblo” utilizar dicho lenguaje?
El lenguaje de nadie es un cuento que retrata la historia de Carmelo, peón en la hacienda de Doña Aquilina, que tiene una lucha constante por conseguir un pequeño pedazo de tierra para poder trabajarlo. Este sueño por ningún motivo se ve alterado ante la muerte de su perro o su mujer Prudenciana, ni siquiera la altanería de Doña Aquilina. Es así que a lo largo del cuento Carmelo se desvive por esperar que Doña Aquilina le regale esas tierras sin prejuicio alguno, sin saber que debido a una venganza familiar no heredaría todas esas tierras a sus cínicos parientes sí no a él, a Carmelo. A poco tiempo Doña Aquilina muere por las mismas razones que hubieran muerto Prudenciana y otras personas en el pueblo; Carmelo le da sepultura con “El tiliches” como lo hubiera hecho antes con su mujer, pero las malas mañas y el lucro de los familiares de Doña Aquilina despojaron a Carmelo de aquellas tierras que de alguna manera le habían pertenecido desde siempre. Sí tan sólo tuviera la lengua de los hombres de mundo hubiese entendido las risas de los familiares que esperaban impacientes la muerte de Doña Aquilina.

Saber si “El lenguaje de nadie” plantea la realidad del México de aquél tiempo es fácil, ya que no hay mucha diferencia con el México actual. El analfabetismo, desconocimiento y falta de cultura, provocan en personas de escasos recursos una ignorancia plena de sus derechos. La educación desde siempre no ha llegado a toda la población mexicana y, desgraciadamente, quien puede tenerla cerca no la aprovecha, debido, muchas veces, a la pobreza en la que se vive; tener que trabajar desde pequeños y aprender únicamente de las tierras. En México, actualmente existen 5.4 millones de analfabetos en el país[2] según El rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, José Narro Robles que además añade:

“Sigo pensando que es un problema grande: me parece que hablar de 5.4 mexicanos que viven en esa condición en la segunda década del siglo XXI es algo grave y vergonzoso”.[3]


Revueltas retrato la realidad de millones de mexicanos de aquél tiempo sin saber que esa realidad perduraría incluso cincuenta años después de la publicación de su cuento.
Ahora, sí bien es cierto que nuestro lenguaje (El lenguaje de los mexicanos) está estructurado en un setenta por ciento de latín vulgar y el treinta por ciento restante en lengua náhuatl, francés, inglés, árabe, etc. “El lenguaje de nadie” plantea palabras coloquiales y viciosas que han cambiado de las originales por alguna extraña razón, adecuándose al lenguaje de personas, principalmente, de escasos recursos, personas faltas de educación que se entienden entre sí perfectamente, con ese lenguaje tan suyo. Lenguaje de nadie que, aparentemente, las personas de mundo no entienden. Pero es nuestro lenguaje, modificado a nuestra destreza para pronunciarlo, pero nuestro al fin. Palabras como “Ora”, “Harto”, “Ansina” “jué” son esencia de nuestros pueblos mexicanos y que de ninguna forma deberían provocar burla entre los que tuvimos oportunidad de tener una educación diferente, al contrario, enorgullecerse de las raíces que impregnan en dichas personas y salvaguardar “su propia cultura” , pero sobretodo sus derechos, es esencial para la historia, que se sigue escribiendo, de nuestro México.


“Largo tiempo permaneció anonadado, sin sabes nada de la vida, de los hombres, del mundo. ¿Por qué no poseía él una lengua igual a la de los otros? … Con “El Tiliches” sí era posible entenderse, pese a estar sordo y mudo, pero tan sólo porque los dos hablaban el leguaje de nadie.”[4]



[1] El lenguaje de nadie de José Revueltas.
[2]  Página Web Vanguardia. Nota “Vergonzoso” los 5.4 millones de mexicanos con analfabetismo: Narro. Fuente: Milenio. 04 marzo 2012 Web: http://www.vanguardia.com.mx
[4]  El lenguaje de nadie de José Revueltas

19 de agosto de 2012

Chido, chido, chido.

Innecesario. Pero folclórico.



Recuerdo cuando mi madre habla con su hermana, que me parece viene siendo mi tía hasta donde me han dicho, me cuesta mucho trabajo seguirles el hilo. Que si la chibola, que le pico la matalosano, que si se le subió la muina, que la vecina ha andado como si fuera del cafetal. Horas después entiendo que habían estado hablando de un gran bulto, que le pico una araña, que se enojo y que la vecina es medio piruja.

Y es que eso de los regionalismos habla por sí mismo de que una cultura se va haciendo rica en medida de que estos varían, ya que como dijeran los evolucionistas, entre una especie sufra más variabilidad en mecanismos de adaptación; más probable será su supervivencia.

Es bien retepadre que uno viaje a otros estados y no entender ni madres pero al momento hacerlo. El simple hecho de querer comprar una paleta de hielo desencadena un titipuchal de conceptos que uno no veía venir. Y por si las moscas uno antes de llegar a cierta zona ya va pregunta que decir y que no. Pero nunca sirve, aunque ande ahí viendo si es Chana o es Juana.

Sin embargo, un punto peligroso de muchas regiones es el albur. Resulta un tanto desastroso andar con la mente en blanco porque ay jijole de chichurria ya nomás uno sale perdiendo por andar pajareando. Algo muy característico de los regionalismos es la forma en que a uno se le hace trampa con el albur. Es una batalla, que independientemente del trato que ahora se le da estúpidamente vulgar y agresivo, de ingenio, farsa y comedia que solo los vivarachos de lengua logran sacar avante.

Y los regionalismos muchas veces son entendidos como usos ajenos y rara vez utilizados porque solo son identificados por aquellos que nos los manejan diariamente. Pero son parte de la vida cotidiana, de lo que se respira a diario, son la reinvención del lenguaje que se da a cada momento y por tanto de la cultura, siempre suena a cliché aquello que los mexicanos hablen acerca de cuan rica es su cultura y más al compararse con otras, es casi narcisista, pero de cierta manera algo que es muy acertado es que entre un lenguaje más florido y bonito sea, como las plumas de un pavo real, más nutrida hace su cultura, más plural y más accesible.

La poesía se compone primordialmente de la vida cotidiana, de lo que fluye y se compone de sílabas, solo que se expresa a través de romanticismo y límites. El lenguaje cotidiano de nuestro país es de igual manera, solo que el único límite es  que a uno se le cierre la garganta.




-Alejandroni-

17 de agosto de 2012

Regio-nalismos


♫♫♫ Suena la guacharaca, el llamador y el acordeón... la negra, cuatro velas y una botella de ron. ♫♫♫
Cumbia en la playa
México pareciera ser un todo lleno de universos chiquito: el acento de un yucateco difiere del de un sinaloense; un chihuahuense pronunciará distinto que un costeño. Los defeños parecieran hablar un idioma contrastante al de los regiomontanos. En fin, nuestro país contiene una exquisita diversidad de acentos, cada región contiene modismos y, valga la redundancia, regionalismos.
              Llegué hace unos años a la ciudad de Monterrey, en el pleno noreste del país. De donde provengo (Ciudad Juárez, Chih.), a la fritura con cueritos y aguacate (ver imagen) se le llama chilindrina, sí, al igual que el característico personaje del Chavo del 8, esto debido a que la mezcla de colores en dicho antojito, se asemeja al vestido que usaba el personaje de María Antonieta de las Nieves . 
                Cuando llegué a La sultana del norte, pedí en un puesto una chilindrina, el que despachaba soltó una carcajada disimulada. Tuve que señalarle ruborizado qué era lo que deseaba. Acá se le llama Durito; preparado, con o sin chile, con o sin cuerito, con todo,  salsa casera o botanera, etcétera. Apelativo similar al de Durango, donde a la misma fritura se le conoce igual, mas no en diminutivo, es decir, Duro. En puebla, a la misma fritura se le conoce como chicharrín.


                Para el calor incesante que se vive en el Noroeste y noreste del país, no hay nada como un sabroso Boli, es decir, un tubo de plástico con agua saborizada, congelado.
Desconozco la etimología de Boli o de si su singular es Boli/Bolis, pero es un hecho que, es común verlo en tiendas de paletas, con vendedores callejeros en vistosos atuendos, o hasta en casas particulares que los venden debido a su económica manera de hacerlos.
                 En Monterrey me ocurrió lo mismo, pedir un boli para que finalmente me dijeran que en estos lugares se les refiere a los mismos como bollos y sabalitos dependiendo de la presentación y el líquido que contengan.


             Otra variante dentro del lenguaje Noreste-Noroeste, es la que se le concede a los fólders, palabra castellanizada proveniente del inglés folder (carpeta). Ciudad Juárez, punto fronterizo ha hallado la manera de adecuar su habla al proceso mexico-americano, allá encuentras en todos los locales la palabra "winni (derivado de weenie)" para referirse al embutido que en otras zonas no fronterizas, se le conoce como salchicha.
En Monterrey al fólder se le conoce abiertamente como legajo.

               Hablar entonces, del proceso regional y de las variaciones que siempre son influenciadas por el lugar, el antecedente civilizatorio, la presencia de otras culturas, etc., ahonda en el reconocimiento y orgullo de un punto específico pues, un español no se sentirá dueño de la palabra y verbo Chingón como lo hace un mexicano, que se ha atribuido y apropiado de dicho modismo.

              Una frase típica, y atribuida especialmente a ciudades de norte, es la de "¡No hombre!/ Nembe/ Nembre/ Nohombre" usada como una negación casual, casi siempre complementada con el ya norestense "Te la bañas"
En el estado de Chihuahua, por ejemplo, es muy reconocido el acento pues, la Ch, es pronunciada por sus habitantes como "sh", y se nota bastante en el clásico "wacha (derivado de watch (mirar))" que aparece en la frontera.

Las variantes en el acento e idioma, forman pues, un distintivo regional, algo tan hermoso en el país, ya que, aunque seamos vatos, compas, baris o valedores... indudablemente somos mexicanos, y que nadie me diga lo contrario... ¡Sí señor!.


mfd
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