Le llamaban el borrego por la lana que tenia era amigo de la yerba buscaba la serranía y a ningún cuerno de chivo el borrego le temía...
2. El borrego. José Alfredo Jiménez..
A la luz de las estrellas empuñaba su guitarra; le cantaba a las botellas, el alcohol lo apasionaba. Jose Manuel "el borrego" Jimenez se apellidaba.
1. El borrego. Cafe tacvba.
Me gusta andar de negro con los labios pintados.
pero guapo en la oficina siempre y bien trajeado.
Me gusta aventar piedras, me gusta recogerlas,
me gusta pintar bardas y después ir a lavarlas.
Los borregos también bailan y andan.
Algunos tienen lana y el resto aparenta.
Sí uno quiere beber cerveza los otros quinientos ya fueron por su tarro,
sí uno tiene calor, los otros ya se están rapando la lana falsa.
Ella había nacido en Bundesrepublik Deutschland o lo que es
lo mismo Deutschland que como quiera,
se diga o se pronuncie, todos entendemos por Alemania; solía tener padre, un
respetable doctor de la caballería del sector salud, muerto a manos enemigas
por supuesto; y una madre, bondadosa, amable y generosa como todas lo parecen
hasta que son, entiéndame lector, suegras. La conocí tal vez en el momento más
inoportuno de mi vida y el más estrellado y caudaloso a la hora de la vida de
ella. Ergo eramos tan importunos de ascendencia ya que ella provenía de las "Potencias centrales" y yo era proveniente de los "Aliados", esto sin duda era tan Montesco o tan Capuleto como quisiéramos ponerlo.
Si algo debe saberse
es que me encontraba casi arrodillado y en los huesos; estudiando lo que
estudiaba por mi cuenta no tenía ningún apoyo financiero y todo lo que me
quedaba era hurgar en los cajones de trabajo del gobierno o insistir en los trabajos que la universidad ofrecía
en pleno fin de año, para no pasar más hambre de la debida. Finalmente cuando
me dieron uno no podía alegrarme, salvo el hecho de tener dinero para comer
algo en el barrio chino o gastarlo en camadería en el quartier francés. Y si tenía tiempo algo de eso lo gastaba
impresionando inútilmente a las de nuevo ingreso invitándolas a lugares no de
renombre pero gastando en ellas lo que pidieran, algo de compañía aunque fueran simples
ilusiones alternativas a la soledad.
El día que la conocí
fue el último día de clases, mis superiores me pidieron que subiera al edificio
más alto donde se encuentra un pequeño criadero de animales para los
experimentos de los inviernos de investigación; en ese momento mientras me
entregaban mi material estaba en plena perorata interior sobre porqué las
personas aceptan las condiciones que sean con tal de comer y tener bienestar;
el caso es que le tengo un miedo casi irracional, loco y substancial a las
alturas que viene tal vez de mis raíces terrenales o de alguna vida pasada en
la que tal vez era una tortuga o reptil que murió a manos de un águila que la
tiró desde el cielo o una vil roca caliza de un peñasco; no podía quejarme era
subir y ganarme ese dinero o no subir y ser despedido.
Finalmente sostuve
mis herramientas como todo un pípila, apreté mi valentía a mi cuerpo y subí por
esa larga escalinata tubular que me estrangulaba de miedo; a cada escalón que
subía sentía que ahí quedaría mi cadáver y nadie dentro de un mes se acordaría
del noble estudiante que subió, cayó y murió sin haber recibido un centavo y
sin familia que contactar salvo un padre distante y enérgico. Cuando pisé el
último escalón fue como dar un salto extraordinario hasta sentirme seguro. Ahí
fue cuando la vi, como una pérdida actriz de cine de 1997, frente a una caída
de 20 metros con la mirada cabizbaja y sus comisuras labiales caídas, miraba
insistentemente hacia el piso pero instintivamente su cuerpo se flexionaba
hacia atrás evitando la segura caída. Intervine tomándole por sorpresa la mano, y sin decir nada se dejó llevar.
Pensaba
si saltar…- Me dijo sin que yo le pidiera que se explicara, su acento fue todo
lo que me dijo que no era de aquí.
Si
pensabas saltar, este no es el edificio más alto, si de verdad querías saltar, sólo digo.
No
lo hice por la altura.
Bueno
tampoco es el más bonito- no sé si fue mi insistencia la que la hizo reír o mis
comentarios estúpidos, de todos modos seguí hablando más con ella –En todo caso
usted señorita no puede saltar, no trae la ropa adecuada para hacerlo.
¿A
qué te refieres con la ropa adecuada… y a todo esto que haces aquí arriba?
¿Yo?
originalmente venía a limpiar el techo y las jaulas de los animales pero me di
cuenta de algo.
¿De
qué? ¿De qué venías a interrumpirme o algo por el estilo?
No,
Jaja para nada, yo vine originalmente a limpiar pero me doy cuenta que subí
porque no tenía como bajarme.
¿Por
qué no podrías bajarte?
Para
empezar, porque no debí subir y seguido de eso, porque le tengo terror a las
alturas y ya no sé como bajar, y entonces me di cuenta cuando te vi…, ¡tú me
venías a salvar!- Le sonreí mientras me arrodillaba sosteniendo su mano.
¿¡Qué
yo te venía a salvar!?- dijo mientras reía – ¿Es en serio que no puedes bajar?
Sí,
pero sabes no sólo me vas a salvar, sino que también me ayudaras a superar este
miedo, ¿Te digo como lo sé?
Dime.
Por
una hermosura como la tuya podría superar hasta el miedo a la muerte, de no
tener esa belleza que tienes jamás me habría acercado a la orilla a tomar tu
mano.
Suena
tan tonto lo que dices.
Tonto
pero es cierto, entonces… ¿Me ayudas a bajar?
Bajamos juntos y su
semblante deprimido se perdió en una especie de sonrisa y conmiseración por mi
boba persona. Ella se despidió y pronto me di cuenta que no debí haber bajado,
no había limpiado ¡nada!; no quedó más remedio que tomar valor otra vez y subir
para terminar el trabajo.
Pasaron varios meses
y no supe de ella salvo que podía provenir de Alemania y que tenía una sonrisa
muy fácil.
Unas semanas después
acudí al Quartier francés con P’tit
Pierre, un amigo mío extranjero que solía llevarme a un bar de su preferencia y
que tenía la mala costumbre de beber hasta no recordar su nombre; en dicho
bar al que nos dirigíamos teníamos que
doblar la esquina por la calle Morelia donde vivía la tuerta Aguilar que leía
las cartas a cualquiera no importando su condición económica, una vieja
costumbre que impide que las cartas del tarot de Marsella se contaminen y
mantengan su energía o algo así; de antemano yo sabía que no servían nada
interesante en ese bar pero el ambiente siempre era extrañamente familiar e
íntimo, había de todo, trabajadoras de maquila, ruteros, ingenieros de malos
vicios, abogados corruptos y nosotros dos bohemios sin remedio que hacían de
trotamundos por los arrabales donde el licor era más barato. Estuve sentado así
viendo a todos varias horas mientras en la televisión unos niños cantaban
“Gracias a ti, a ti, a ti, gracias a ti”, y la tonada se mezclaba horriblemente
con un J'ai rien à dire de un grupo de Bordeaux; daba el último sorbo antes de despedirme de mi colega que
a estos instantes ya se veía con una facies potatorum que ninguna menta podría
disfrazar.
Iba saliendo rumbo a
mi apartamento con mi compañero caído en plena batalla contra otro comensal que
empezó unos minutos antes y que perdió tal sólo un minuto después, fue entonces
que la vi sentada en la parada del camión donde nos subiríamos. Lo que pasaría
esa noche sería tal vez una de las muchas historias que tendría que contar de
ella a parte de lo relatado al inicio, sólo sé que sus múltiples errores y
descarriladas de camino la llevarían incluso a darse cuenta de su felicidad años
después, justo cuando viajaba en un tren rumbo a visitarme y momento entonces
donde entendió al último minuto que sus equivocaciones habían contribuido a
nuestro encuentro fortuito en la azotea de posgrados y que a pesar de todo
fallecería con una sonrisa a la edad de 92 años cuando el tren donde viajaba se
descarriló y terminó con toneladas de vagón encima de su frágil cuerpo.
Veinticuatro años no son mucho, no son poco, no son nada. Veinticuatro años son 8640 días, con su cada minuto, con su cada realidad. Mexicali, Baja California, todavía parte de México bonito. Todo esto reunido en un jovén y talentoso compositor *suenan tambores*:
Juan Cirerol
¿Usted sufre de desamor? ¿No entiende la vida? ¿Cantarle a la sensualidad, la soledad?
Juan te habla 'al chile', sin tapujos. Todo su sentir en canciones que te recuerdan al sonido norteño, un contry, un anarco corrido, un Johnny Cash (pero mexicano); talento que vale la pena siempre escuchar.
Más que rostros vendidos y labios bonitos, la música de este talentoso te transporta a historias, un transfondo de letras que tienen sentido. Música que te hace bailar mientras lloras porque la realidad es tal como es y Juan se encarga de contarte eso en corridos.
El señor Cirerol no necesita más presentación. Tampoco una campaña publicitaria, o grandes alardes para darse a conocer. Su música lo dice todo.
"A tratar de ser humano, a fingir como tú quieres y tratar de ser alegre, todo es, una mentira."
Ampersan es un grupo experimental, de
música tradicional y rock que se creó a finales del 2007, Ampersan de hecho no
es sólo un grupo, es también la unión de dos vocablos de dos jaliscienses,
Zindu Cano y Kevin García; quienes con el propósito de dar existencia y salida
a sus creaciones individuales y colectivas, parten de la exploración sonora y
la investigación poética-musical. Ambos logran construir un ambiente musical
dulce, cálido; y es considerada una de las bandas más propositivas del new folk mexicano
reuniendo sonidos de la naturaleza, mezclando cuerdas, computadoras,
percusiones y logrando crear imágenes poéticas en el ambiente.
Zindu Cano y Kevin García
Si hubiera una manera de definirlo, sería
como el mismo grupo afirma: “Un proyecto de música de las ciudades, la música
de las periferias, la música de la zona rural. Concreta, programática,
incidental y popular.” Su propuesta, una etnosonoridad impresionante, es una integración
musical de distintas épocas, poéticas y nacionalidades; utilizando instrumentos
prehispánicos, como ocarinas de barro, instrumentos de conquista como la jarana
y el violín, instrumentos eléctricos como la guitarra distorsionada, y
elementos electrónicos como sintetizadores. Tanto Zindu como Kevin se han
dedicado a conjugar no solo sonidos, voces y ritmos, sino también emociones
obteniendo dentro de sus composiciones, elementos de los sentires de la canción
campesina, guaino, bossa nova, y otros psicodélicos como el rock y el rap.
Foto: Cortesía FIM
AMPERSAN ES UNA DE LAS BANDAS QUE HA SABIDO
ABREVAR DE LA MÚSICA TRADICIONAL PARA DARLE UNA RESIGNIFICACIÓN MUSICAL.
Actualmente ambos radican en el pueblo La
Candelaria, Distrito Federal, México; y se han presentado en diversos foros
del país, realizando música para teatro, danza, poesía y cine. Más
recientemente tuvieron una serie de conciertos en Guadalajara en diferentes
escenarios como Los Ariles en Tonalá, El Preludio, El Teatro Alarife Casillas
sede de Al Teatro en Bici, Café Morgana, El tianguis cultural, y la Pulkata
entre otros.
El pulque de Pachuca
Conociendo más a una de sus principales
integrantes tenemos a Zindu Cano:
Zindu nace en Jalisco en 1984. Se
identifica con las artes, lo que la lleva a realizar estudios de Música y
Letras Hispánicas en la Universidad de Guadalajara. La voz de Zindu es un
silbido intenso, armonioso y vibrante, que provoca un eco en el espacio más
profundo del interior. Acompañándose de su guitarra, jarana, clarinete, ocarina
o algún otro instrumento, y de su peculiar forma de escribir e interpretar, va
dejando huella y camino en quienes la escuchan.
Día de Muertos en el teatro del IMSS
Ha participado en diversos
proyectos musicales, tanto en la composición como en la interpretación, en
géneros que van desde la música prehispánica, tradicional, música del mundo,
hasta la experimental, electrónica y alternativa. Ha colaborado en siete
discos, incluyendo La Flor de la Biznaga, que es un material que "Ampersan"
recientemente presentó, grupo en el que ella actualmente participa y dirige en
conjunto con Kevin García. Este sería el título de su primera producción con el
sello discográfico Huehuecuicatl. El primer disco de muchos por venir esperemos…
(:
Presentación del disco "Flor de biznaga"
La primera canción que yo escuché de ella,
la escuché por estos mares blogueriles y fue “Colores” con lo que me embelesé de lleno con la etérea y armoniosa voz de Zindu. Los dejaré con algunas de sus canciones y
diversas presentaciones que exponen muy bien a este grupo y en especial a su
vocalista.
Video grabado en vivo en Cuernavaca, México
Voz: Zindu Cano
Guitarra: Kevin García
Proyección de fondo en vivo: Jorge Garibaldi
Fotos, Video y Realización: Edgar Hog
Voces: Zindu Cano y Kevin García
Grabación de audio: Nestor coles
Fotos, Video y Realización: Edgar Hog
Zindu y Kevin interpretando "Desaparecer"
En las huertas de San Pedro, en Huitzilac, Morelos.
Diciembre de 2010: Ampersan & Son pa' llevar.
Zindu interpretando "Noche de Fuego" en compañía
de los Fandangueros de Huayamilpas.
y la Última de mis favoritas de este grupo...
Grabación en vivo en el Teatro del IMSS (Guadalajara, Jalisco)
de Libro de Cantos. Interpretando Ampersan y Huehuecuicatl.
Bienvenidos a esta nueva quincena, espero esta entrada les haya gustado y que sepan, ¡Sí como no, que hay puro talento mexicano!, pueden encontrar más información de ellos en los siguientes links: