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7 de julio de 2013

Beatriz "La Rosa Púrpura" Gómez

Beatriz de Suabia [Biografía Ficticia]

Beatriz Jezabel Gómez Saussure (Tatahuitalpan, Tabasco -ahora conocido como Balancán de Domínguez- 1892-1929)

Fue una poeta disipada y neodistópica, nacida en Tatahuitalpan región del señorío maya Acalán que se convirtió décadas después en Balancán de Domínguez en honor a un coronel muerto en el combate de la revolución constitucionalista. Concebida en el seno de una familia pagana, fue hija de una lingüista suiza y un bastión del último Delahuertista en México; recibió una esmerada educación en francés, latín, pintura, armas y sobre todo reformismo burgués. Su depresión clínica y su contrastante aire de positivismo fraudulento le valió muchas amistades que usó de pie hacia sus ansías de libertad y sus tesis postnihilistas contratradicionalistas desde sus estudios.

A la edad de 14 años su influencia literaria se vio modificada cuando su padre, un general de filiación revolucionaria con Adolfo de la Huerta, fuera capturado y conducido al puerto de Frontera, asesinado en el rancho "Niebla y Lebrija" y posteriormente su cuerpo fuera expuesto en ese mismo puerto; la imagen del cuerpo putrefacto de su padre determinó y cambió su conducta romántica europea por una crisis depresiva que la llevó a pintar los 40 cuadros presurrealistas de los cuáles sólo existen en exhibición 3 y se consideran hoy en día un material delicado que sólo algunos exclusivamente pueden llegar a ver por un contenido fuerte de melancolía e ira, qué quienes juran haberlos visto dicen haber llorado por días hasta secar la cuenca de sus ojos.

A la edad de 15 contrajo un matrimonio arreglado, entre su madre y una partera de Suiza, con el pintor dadaísta Ferdinand Suabia, de quién nunca se enamoró y vivió un matrimonio infructuoso por 3 años hasta que un ajuste de cuentas de los Benemarinos de Fez, mafia a la que nunca pagó el valor del material de sus cuadros, le costara un ojo y una mano. El vicio del alcohol, el tabaquismo y altas dosis de violencia hicieron que su matrimonio fuera disoluto.

A la edad de 17 se encontraba contrayendo nuevas nupcias, era prometida de un aviador militar llamado Arnaud Couvier, quién falleció un día antes de la boda en el campo de batalla durante el rescate de un político francés, mientras ella se encontraba planeando un escape con su amante, un decadente ecologista italiano, Lui Anatti; a quién finalmente también dejó de frecuentar. Su autonomía, rebeldía y sus crisis depresivas la llevaron a olvidar el concepto matrimonial para dedicarse exclusivamente a la poesía y la literatura; a los 21 se encontraba estudiando en la Universidad de Guadalajara Elegíaca.

A los 22 decide estudiar la carrera de medicina a la par, convencida de que su función podría ir más allá de sus propios deseos. Así entra a la Real y Pontificia Universidad de México con excelentes resultados a la prueba de admisión, al mismo tiempo que no se olvidaba de su mayor pasión, escribiendo tratados, retratos literarios, reseñas, poemas y versos en prosa con temática evtushenkoviana de quién era fanática fiel y mayor crítica.

Escribió cerca de 200 poemas siendo de los más recitados en las olvidadas tabernas hard-core, "Epicuro y Dvorak", "Elegía a Paco Pil", "Somera muerte", "Melancolía, melasma y miocardio" entre otros. Actualmente se desconoce el destino de todos los textos que ha escrito, ya que según cuenta la leyenda alrededor de Beatriz; una noche de regreso hacia su departamento mientras llegaba de un examen de la nosología algíaca, se encontró con una mujer manca y jorobada con la que chocó y los papeles que llevaba con ella fueron esparcidos. En el estrés del momento soltó improperios tan crueles a esta misma mujer, que siendo una bruja y curandera de la región, le soltó una maldición al arrancarle un mechón de su cabello castaño oscuro.

Al poco tiempo Beatriz Jezabel se enfermaba con frecuencia, hasta el punto de que perdió todo control de sus manos con lo cuál no pudo seguir estudiando medicina ni seguir redactado su poesía. En el ápice de la desesperación y el nadir de su infelicidad se colocó frente a la cascada más alta del pueblo y en medio de la oscuridad se volteó con todos sus trabajos hechos una pila tan pesada, que al lanzarse amarrada a ellos se ahogó, toda tinta en ellos se borró, y lo poco que se conserva de sus trabajos son descripciones o representaciones apenas símiles de pocas palabras rescatadas de las memorias de sus seguidores. Su cuerpo se encontró días después flotando en los extremos del río mesopotámico de Balancán, azul, pálido, frío e irremediablemente triste.

Algunos autores, los más doctos, hablan de ella como la poeta maldita o la rosa púrpura. Ya que la última vez que fue vista viva, llevaba un vestido típico de la región con un bordado de rosas púrpuras en toda la falda.

Jamás recibió entierro en tierra santa por el carácter de su muerte, el suicidio en esos tiempos no podía velarse, recibir funeral oficiado, ni entierro. Su mejor amigo, entonces cantautor sevillano famoso de la época, Santiago Hierro, quién también era miembro de la llamada generación de la posguerra, caracterizado por su subjetividad lírica e intimista; se ofreció a llevar los restos hasta España donde fue enterrada en el patio del propio músico bajo miles de rosales que año con año visitan los "Gomesanos" en el aniversario de su muerte, recitando poemas de su autoría frente a una cruz de mármol con el siguiente epitafio.

"Nunca perseguí la gloria,
nunca perseguí el amor,
la felicidad era bienvenida,
por la puerta en me iba yo."



12 de mayo de 2013

Goodbye Lenin



Prólogo:
Un tribunal integrado por Platón Sánchez y Manuel Aspiroz, condenó a muerte a Maximiliano, Miramón y Mejía siendo fusilados al pie del Cerro de las Campanas a las siete de la mañana del 19 de junio de 1867. Algunos curiosos del pueblo se aproximaron al lugar ese día y a una distancia moderada veían impasibles aquellas escenas. Maximiliano sacó de su bolso un puño de monedas de oro que repartió entre los soldados del pelotón, les pidió de favor que le apuntaran al pecho << a expensas de que su muerte fuera instantánea >>... Maximiliano separó su larga y rubia barba echándola hacia sus hombros y mostró su pecho. Se dio la indicación al pelotón y a la voz de "¡fuego!" se detonaron las descargas mortales. Siete eran los soldados que formaban parte del fusilamiento del Archiduque Maximiliano de Habsburgo, al lado de los generales conservadores Miguel Miramón y Tomas Mejía, sólo se habían encontrado seis balas en su cuerpo de las cuales tres habían infligido heridas mortales, uno de aquellos soldados se había negado rotundamente a disparar.
***
Este tipo de historias pocas personas las conocen y yo, estudiante médico, solitaria, fatigada de la vida y de todo tono rojizo y gris de atardeceres y tormentos, siempre me sentí atraída por los lados más enigmáticos de la historia universal y mexicana. Existen aquellos eventos que no tienen descripción, que siguen siendo un misterio en páginas blancas de anales enteros de guerra y derrocamiento. Cuerpos que flotan en ríos fríos, cuerpos congelados y mutilados de familias enteras en escarpados sismos de montes obtusos y bosques laberínticos; locura y demenciales acontecimientos imbricados en pintores, inventores, escritores y músicos de siglos en que el mundo aún se escondía en la oscuridad de los mitos y la ignorancia de la verdad. Pero... existen incluso verdades tan temibles que cimbran en las sienes de algunos un horror y un vértigo que dificultan cualquier respiración y que no pertenecen a la historia general, si no a la historia personal.

***
Foto del piso-acuario en Ying Yang

MOLLY: A LETTER TO LUCY

I.
Me siento a veces entre Escila y Caribdis,
cantando palabras sueltas de canciones complejas,
fastidiándome en oscuros rincones sin dormir,
sonriéndole a personas que nunca me han visto llorar.

Me siento al final de muchas decisiones,
platicando de abismos profundos con idiotas frecuentes,
pienso en lo que he perdido por siempre
y en lo que jamás había querido ganar.

Ciertas noches te busco en Twitter,
pensando en la desertificación de tu laboratorio,
en la oscuridad de la noche del parque en que tu risa
era un llanto desconsolado por mi traición.

No hace falta decir que siempre sentí miedo;
siento la tierra del suelo subiendo por mis piernas,
cada paso que he dado me ha  acercado a mi entierro
y siempre sentí miedo a tu mano tocándome entera.

Todas las cosas que siempre quise vivir
se han ido destilando en dudas y dunas de soledad,
me han sumergido en frías noches sin sueño
y me han alejado cada vez más de la realidad.

¿Recordarás los Malboros, a Barbie y el Blackpearl,
las noches en facebook a punto de colapsar de sueño?
¿Te acordarás de lo regalado los flyers y mi labial
aún cuando yo ya soy sólo un fantasma menos?

Siento un dolor punzante cruzándome el pecho,
desde ti, siempre miro sombras y figuras altas sin forma,
gritándome desde sus bocas invisibles hacia el techo.
Desde ti consumo Jägermeister y fumo fuera de cualquier norma.

Desde entonces ya no soy yo frente al espejo,
soy alguien con historias bajo los ojos y sonrisas extraviadas,
desde ti soy One day y Sunday girl,
porque después de ti no pude ser otra cosa.

II.
Hoy te vi en la noche de nuevo, bajo una feria de hojas
secas, muertas, temblando de miedo.
Mientras mis brazos perdían su fuerza,
mientras mi boca no podía gritarlo.

Tres cicatrices se quemaron en mi piel aquella noche,
y tú jugabas a ser Dios en plena entrada al infierno,
cuando antes propugnabas por protegerme
volando con tus ideas de alas rojas, tú ángel negro.

Ya no recuerdo la noche misma, bajo tantas pastillas,
en medio de beodos, distraídos y sofismas,
no recuerdo y prefiero pensar que no sucedió
pero viene y con ello siento que no puedo.

Miles de veces cruzaron filosas cavilaciones
como flechazos a mis memorias remitidas,
miles de veces el oxígeno se acabó y sólo quedó
de esa noche cien años de invierno.

Posgrados, I can't breathe, Palma de Mallorca,
vampiros, discos, impresionismo, Laika the russian space dog,
antidepresivos, Remedios, Correos y Clochards
un suicidio y a eso se resumen los más remotos recuerdos.

Tenía calles, tenía conversaciones,
tenía fotos de los lugares que recorría entonces,
tenía el cabello negro hoy es un nido vacío,
tenía una sonrisa y en su lugar quedó la ruina.

Tenía alma y se llenó con silencio,
tenía fe... y desde entonces no la recuerdo,
tenía vivas las manos, tenía muchísimo tiempo,
escuchábamos siempre Host of a ghost,

Y mientras el mundo afuera hablaba,
la guerra crecía, y el dióxido por los cielos,
éramos tú y yo, dos demonios aplastados por
luces incandescentes y un flash yendo y viniendo.

¿Qué era el mundo si no nosotros y nuestra muerte?
¿Qué era el tiempo si no un día del mes en Sunland?
¿Quién era quién desde un principio en el sofá
cuando sabíamos ambos que eramos el peor de los venenos?

Esos... son mis monstruos y esos son mis miedos.
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