15 de agosto de 2012

No porque yo lo diga pero...



“…Teníamos salud, sonrisa y juventud, y nada en los bolsillos;
con frío, con calor, el mismo buen humor;
bailaba nuestro ser luchando siempre igual, con hambre hasta el final;
hacíamos castillos y al ansia de vivir nos hizo resistir y no desfallecer…”
-La bohemia- Jacques Plante


***
México aguarrientoso, achicopalado de maíz;
quién te iba a decir que el corazón bajo el quinqué
descansaba de tristeza en el petate verde y gris;
 y como que no queriendo la cosa mire usted,
hoy se agüita mientras los escuincles juegan,
mientras los alebrijes hacen las noches más bellas,
y los políticos que aunque nos meten en problemas,
son las calaveras las que más nos revientan a reír.
¿Por qué México se ríe tanto de sí mismo?
¿Por qué canta y no llora, cuando lloran los demás?
Será ese alteranervios de todas las mañanas
o el amarillismo del periódico con aguarras.
Ancina México, que te acurrucas en ese vientre
que tiene por ombligo la alegría de tu gente,
que no teme aparecidos y extraña los ausentes;
México ¿Qué glorias recuerdas y argüendes pretendes?
Envejeces tan rápido; son muchos los achaques que cargas,
que si te duele el norte, que si te ignora el sur,
que si la madre occidental no te apapacha
y si todo tu idioma es segundo sentido y albur.
Queora truenas cuetes, y desmañanas a las ñoras,
un escuincle que raya bardas, el atole a todas horas;
Ora sí, tan raro que no aprecias a tus achichincles,
quiubo México tan malinchista deseando anglosajonas.
Que todos los viernes son de chupe a estas horas,
que se viste uno que otro día conmemorativo de verde;
que ya Higalgo se ha quedado sin costilla
porque por ahí, el corazón se le escapó al defenderte.
Chale, tanto que me inspiras México querido;
y aunque hablen las malas lenguas puras mentiras,
lo hermoso de pertenecerte, lo hermoso de conocerte,
es el sentido de una historia entera que revive día con día.
El sentido que no importa donde estés, lo extrañas siempre,
no porque yo lo diga pero, eres un país cambiante y fuerte.

- TPR

5 de agosto de 2012

Ana lo intenta.

Vida-Muerte. Vida, muerte, soledad. Días desperdiciados sin comprar, ni comer emparedados de nutella, sin un gato al que acariciar. Se fue un pedazo de muerte como sí, como sí todo este aparcamiento fuera de ella. Y no lloró porque ni cuenta se dio. Y ya no bailó, y ya no lloró. Muerte, vida.

No puede dejar de atraer con las manos vacías lo que se hunde en la fuga insaciable y permanente de un espíritu que compró en el mercado, al otro lado, en la orilla, el abismo, el callejón, un cliché. Su vida que fue, fantasía, un lápiz labial rojo, un vestido de tul de la abuela. ¿Por qué llora la niña? ¿Por qué al cristal de su ventana llora y de sus venas algún liquido rojo emane como sí fuera deseado?

El miedo. La desesperación.

Sus ideas que eran oro, sus ideales que valían todas las carreras del amante. Su mamá sufrió... sí. Por sí te lo preguntabas, Ana.

¿Ana? Tirando su vida por la ventana.

Intento todos los suicido posibles. Del que le habló el señor que cortaba las cabezas de pescado. Él que intento Salvador Gómez en la Torre Latino Americana y nunca fue documentado y falló. Intentó el viejo truco de las venas sangrando y la tina llena de agua.

Llueve sobre ella, el peso en sus hombros que no quiere que cargues. Así que se detuvo, tomó asiento; Ana, dejó por fin a la vida decidir sobre su muerte. Muerte y vida. Su ansiedad de morir.

Aplaudió; tocó el tar, como nadie; rezó; le dolió, la cabeza, los dedos, el corazón; después comió pan, dos, le coloco un poco de queso; durmió; no, no, no despertó.

No despertó nunca más. ¿Ana?





36 historias en 72 días. THREE.


Música: The cravings of the dead by Radaid














Un ángel se nos va.  Descanse en paz, Chavela Vargas.

3 de agosto de 2012

Metiéndose en el Agua

Fotografia: Tangerine´s Memory.



Letárgico el movimiento de ojos,
Sillones refinados que se agotan en el interminable ocaso de los deseos,
Mientras aquella delgada mujer bebe de sus manos;
La piel blanca y los labios secos,
Vestida de noche a mitad de la calle
Mientras pierde el último tren;
Galones de aire no solamente son de oxigeno,
El polvo de los huesos rondando por la tristeza,
Los días se acortan, el tiempo se vuelve piedra,
Las flores se marchitan con demasiada agua,
Algunas veces las cosas simplemente pasan.

Lugares y espacios que se vuelven públicos,
Alcobas abiertas al escrutinio del pueblo,
Solo unos cuantos metros de distancia pueden saber a Hollywood,
Danzantes en los callejones, hurgando en la basura,
Tomando monedas del suelo;
Es muy estúpido aquel que tenga una cuenta que saldar,
Caminando a orillas de la acera el suelo parece un poco más abajo,
No camines de puntillas cariño mío, piensa en tus tobillos;
Las personas corren y se caen,
Se levantan para limpiarse la suciedad de la cara;
Algunas veces se vuelven asfalto.

Se estuvo hablando acerca de lo que se callaba en otros lados,
Se rezo por enfermos en las abadías
Tratando de ser amables tanto como les quedaba,
Algunas cosas no pueden verse, otras solo pueden saborearse,
El frio de la espalda es el llanto de un doliente,
Y cuando se caer en el amor, es la primera muerte,
Cementerios llenos de amantes que ahora se urgen en necedad,
El azúcar en el café no lo hace más dulce
Es quizás el motivo para desvirtuarse de todo aquello
Que nunca cambia.

El olor a parafina, detrás de cada fotografía,
Se consume el pensamientos que son de neblina espesa,
Porque inclusive diez segundos pueden ser una vida entera,
El olor a tierra húmeda y a ceniza destilada
Los caminos que divergen y llevan al mismo lugar,
Las mujeres que esconden el rostro bajo velos de encaje,
El temor de que los amoríos se encuentren en la última despedida,
Hay quienes saltaron al río hace meses
Y justo ahora piden que se les dé un nombre,
Mentirosos y mártires que se ahogan en palabras,
Frases de cajón y joyas de colores,
En días de feria, de breve carnaval.





-Alejandro -

1 de agosto de 2012

"Detén mis trémulas manos"

El suicidio - Edouard Manet (1877)
Hace un par de meses, recibí de obsequio el libro "Detén mis trémulas manos: crónicas de suicidios" del autor juarense Mario Lugo (1953), dicho libro, premio nacional de testimonio, editado por Solar, ha llegado prontamente a volverse uno de mis favoritos.
         Consta de más de cuarenta relatos y reflexiones sobre el suicidio en el estado grande, intercalado con pasajes y aforismos designados al mismo tema. Los testimonios fueron pesquisados y narrados por su autor que nos hace sentirnos identificados con todas las situaciones. A su vez, los relatos buscan hacer un hincapié en las situaciones que orillan al suicida a quitarse la vida, mostrándonos momentos de la vida cotidiana y de cómo termina la misma, fundamentado por microestadísticas que ayudan a brindarnos una noción de lo común que es este acto en el entorno, en el país y en el mundo.
         Ciudad Juárez, ciudad enorme y bella, se encarga no obstante, como otras ciudades, de ocultar de la vista de los ciudadanos esta práctica común. Las estadísticas de suicidios son comunes y Chihuahua posee una de las más altas tasas de suicidios al año, las edades varían; pueden ser desde menores de 14 hasta mayores de 60 años, hombres y mujeres, sin importar su extracto social, posición o rol en la ciudad. 
El suicidio, dentro de lo verosímil, es un acto que sobrepasa la ficción, un hecho que, independiente a la forma, ya sea con píldoras en casa, o arrojándose del Golden Gate, u ahorcándose en el Aokigahara, tiene como común denominador a la muerte.
       Mario Lugo, nombra constantemente a Dante Alighieri, al círculo designado a los suicidios en el libro La divina comedia, en donde el Canto XIII es el encargado de alojar a los que se quitan la vida por su propia cuenta.
En una parte, Lugo se cuestiona: " ¿Qué bulle en la mente de los suicidas? Sólo sabemos que los motivos desencadenantes pueden ser de diversos tipos, a saber: los disgustos amorosos, problemas de trabajo o provenientes del ejercicio profesional, las enfermedades terminales o muy dolorosas, las deudas, los problemas económicos, los familiares, el hecho de ser detenido, aprisionado o incriminado, la soledad, desgana de vivir, depresiones, sentimientos de insuficiencia o el abandono, entre otros. La pregunta sigue allí, ¿qué bulle en la mente de los suicidas?" (LUGO 1998. p. 33)
Pareciera una pregunta de doble filo en la que no podría uno caer sin arrojarse a una serie inmensa de reduccionismos aparentes.
         En diciembre del 2011, a simple palabra surgió una polémica a nivel nacional, en una entrevista televisiva, un integrante del Frente Organizado de Campesinos Indígenas, Ramón Gardea, comentó y denunció que un gran número de hombres y mujeres rarámuris se habían arrojado al barranco debido a la hambruna. Jamás existió una prueba más fehaciente, sin embargo el mero enunciar el hecho cautivó e inspiró al resto del país a mandar toneladas de ayuda a la zona. Si se escribiese una segunda edición del libro de Lugo, indudablemente se incluiría el hecho en sus páginas.
         Lugo, dotado de una excelente capacidad de síntesis, logra que conforme des vuelta a las páginas, comiences a identificarte con todas las víctimas de este mal silencioso. Recomiendo íntegramente su lectura, pueden conseguirlo aún en todas las librerías de ICHICULT y del CONACULTA en dicho estado.
Si te interesa el tema, y buscas aproximarlo más a la realidad mexicana y desértica del noroeste del país, este libro y sus testimonios te ayudarán mucho.

"¿No habrá forma de auxiliar a estos desamparados? ¿estaremos condenados a ofrecer nuestra cuota de suicidas eternamente?" (LUGO 1998 p. 67)


MFD

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Datos bibliográficos:

Media sobre el suicidio:
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