17 de septiembre de 2013

Feliz feliz cumpleaños



Hoy es el cumpleaños de nuestra más reciente colaboradora, Laura. Ella nos contactó a finales del verano con la inquietud de escribir para la Luna y su Ombligo quincenalmente.
Aún no la conocen bien, al final de este tema, ella se presentará con otro escrito.

Para los que ya la han leído, pueden encontrar su primer colaboración llamada "Nube 4" en este blog.

De parte del staff de La Luna y su Ombligo, le damos un fuerte abrazo y muchísimas felicidades.


Acá su blog:

http://missecretosehistorias.blogspot.mx/

16 de septiembre de 2013

Día del narco

Vaca comida - Geroca   (http://el-blog-de-geroca.blogspot.mx/)


13 de Enero de 2031:

Chamarra rompevientos color caqui, cachucha de visera plana. Zapatitos bien boleados. Doña Martinica para finalizar, colocó con plumón negro sombra de barba en la cara de su hijo Esaí. Estaban casi listos para ir a la escuela, sólo faltaba desayunar.
Era lunes y después de los honores a la bandera, los alumnos destacados del salón 4to B representarían y conmemorarían la heroica fuga del Penal de Puente Grande.
-¿Cómo me veo, mamá?
-Te ves hermoso, hijo mío... eres el mejor de los narcotraficantes.

Ese día, un noticiero matutino repitió de manera inconsciente la frase trunca: Hoy amaneció nublado...


14 de septiembre de 2013

La noche de las luminarias led

Aquella noche vi una sombra indiferente cruzando el marco de la puerta a punto de tocar mis pies, la iluminación la proporcionaban unas pobres luminarias led que parpadeaban dentro del sanitario en el que me había enclaustrado; la tradición no es sin más que seguir una especie de pasos con un fin que nunca se concreta, porque allá afuera buscaban a las de mi edad, a todas ellas, altas, bellas, gordas, mugrientas, de la familia más rica, de la familia más hambrienta y suponía en algunos casos para estas últimas un canto de alivio cuando no lograban sobrevivir a estas fechas conmemorativas. 

La tambora se oía a lo lejos, los gritos de los hombres del pueblo llamaba por la siguiente y la siguiente, un sonido estridente se oía entre la multitud de diálogos; afuera una mujer morena y grande sin un brazo atendía un establecimiento de aperitivos, ella, la recuerdo, solía cuidarme desde que tenía ese muñón en el brazo derecho con sus 16 abriles y ahora es una fea cicatriz hipotrofiada que parte la mitad de su brazo de cuarenta inviernos. Hace frío soy consciente del clima exterior porque a través de la rendija de la ventana se va colando septiembre ligero y alondrado. Me cubro los oídos, el sonido se repite y se repite, alguien afuera ha gritado, la voz es un sonoro quebranto.
- La han despojado, de todo lo que tiene la han despojado...- las voces se suman, hasta que la voz primaria se pierde en las risas y el choque de latas a las afueras de esta habitación. 
- ¿Dónde está la hija de los Delgado? ¿Alguien la vio?- Me quedo quieta, como si no mover ni mis ojos me hiciera desaparecer en los muros de ese sucio lugar, me toco el rostro con las manos, me doy cuenta que estoy conteniendo el aire muy profundo, que mis lagrimas son caminos de sal deslizados sobre la comisura de mis labios.
- ¡Dónde chingados está la hija de los Delgado!- Ahogo un gemido, la voz ha gritado frente a la puerta, mis piernas se han encogido alrededor de mis brazos, hundo la cabeza en las rodillas, alguien está tocando levemente la puerta.

Es mi turno seguramente... pero no me atrevo a salir, no me interesa seguir una tradición tan absurda, ¡Dios quién lo permitiría siquiera!; este pueblo entre muchos otros tiene una celebración que no cabe todavía dentro de mi comprensión, y no creo que haya algo lo suficientemente fuerte para celebrarla pero las mujeres la recordamos, es una vieja leyenda perteneciente al libro de las palabras salvajes, la tradición oral la ha extendido a los pueblos de la baja costa y de las altiplanicies ponientes, consiste en llanamente cercenar el brazo de la mujer a las 16, tradición que sólo se explica para que la mujer comprenda su necesidad y el suplicio que es no tener una pareja masculina al lado. ¿Debería salir?...
Afuera todo suena más enardecido, los golpes son más fuertes no provocados por la mano sino por instrumentos de los mismos pobladores, y no acabo de entender y comprender por qué es tan necesario.  Están entrando... lucen felices pese a que la celebración sólo es una fiesta encarnizada que termina con una hoguera de brazos mutilados... 





8 de septiembre de 2013

LA NUBE 4



Durante el día me atormenta la idea de que no estés a mi lado. 
De no poderte ver a los ojos, de tomar tu mano, darte un abrazo. Besar tus labios. 

Me cuesta trabajo mantenerte lejos de mi mente, me cuesta pensar en la idea de no tenerte. 
Pero todo el día estás ahí, alrededor de mí. 
Vas y vienes en silencio, me miras a veces, otras no. 
En ocasiones me hablas, la mayoría del tiempo no. 

Termina el día laboral y tomo el camino más corto a casa, pero manejo despacio, pensando. 
Ese único momento de absoluta soledad, en la que no estás ahí. Pero te pienso. 
Pienso una y otra vez en porqué no te tengo. Porqué nos separa el destino. 
¡Por qué, por qué, por qué!

Llego a casa para terminar mi rutina diaria. Voy a la cocina, me preparo algo de cenar; 
lavo mis dientes, me desmaquillo, me pongo pijama, me acuesto en la cama. 
Veo algo de televisión y me voy a dormir. 

Ese anhelado momento de irme a dormir. 
Es lo que espero todo el día para encontrarte al fin. 
Me dijiste que siempre, sin importar lo que pasara, nos encontraríamos en nuestros sueños. 
En la nube 4, por Picadilli, pasando la torre de la reina, a la vuelta del oxxo. 

Sabes que sueño con conocer esa ciudad, así que elegiste una nube en el cielo para recrear ahí nuestro pedacito de Londres, donde tendríamos nuestras citas cada noche. 

Entonces ahí te puedo ver, sonreír, me sonríes también. 
Te puedo abrazar, besar. Hablar toda la noche.
Podemos hacer lo que queramos sin que nadie ni nada se interponga entre nosotros.
En la nube 4 estamos juntos, sólo tú y yo. 

2 de septiembre de 2013

Filtros.




Llevo idas y días sin salir de está casa que dejo de ser hogar hace igual de tiempo. Mi madre se fue por voluntad propia al asilo de la ciudad, mis hermanos no la visitan nunca, ni me visitan a mi tampoco. Tienen miedo y no sé de qué. Cuando salgo todos me ignoran, nada de lo que fui en mis tiempos de juventud, por eso prefiero no salir. En cambio cuento y anoto en una libreta las capas de polvo que se van acumulando en los pocos muebles que me dejaron. La casa tiene planta baja y primer piso, pintada de lavanda deslavado y ramas que se dejaron crecer en las paredes exteriores. Todo cruje y huele a viejo, es mi lugar. Lugar inexistente, temido, vacío del alma y la estructura. A veces visito a mi madre por las noches, me habla pero no me mira, ni me contesta. Y llora, llora mucho pero nunca entiendo porque. Hace una semana vino Jacinto con otros hombres que no conozco, se tapaban las narices con un trapo porque el polvo era mucho. Jacinto tampoco me miraba, ni escuchaba mis suplicas, iban a vender la casa. El lugar inexistente sólo mío, enfurecí: azote todo lo que encontré a mi paso, quería que me escucharán, que dejaran de ignorarme, golpee a mi hermano con el jarrón de las flores secas. Todos salieron corriendo con sus caras pálidas hacia la calle, todos excepto mi hermano, con la cabeza ensangrentada empezó a maldecir: "Maldita seas, Rosario. Maldita por asfixiar a padre y matarte en estas paredes después. Maldijo este lugar también y a madre y todos."


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Mi madre se mudo conmigo de nuevo a casa. Los niños la molestan porque piensan que está loca, porque habla conmigo. Sigue sin escucharme pero ya creamos una comunicación nueva. Adoro a mi madre.
Todavía no sabemos porque mi padre huyo de este lugar.
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