30 de julio de 2012

Las diferentes lentes de la muerte



Hoy inicia una nueva quincena y el tema escogido no es otro que las diferentes miras sobre la muerte y sus métodos, la evolución del pensamiento humano sobre el fin de la empresa vital y las diferentes versiones e interpretaciones de la muerte lo largo de las naciones y del tiempo. Deben saber que no es un tema fácil de explicar sobre todo porque solo de ella se entiende la parte biológica y nada se sabe sobre lo que hay más allá. Sin mencionar más hoy comenzaré con una frase de Antonio Machado, un poeta y prosista español, “La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos”.  Manténganla en mente. 

Cada día desde que las personas expresaron más preocupación por el fin del mundo en este año 2012, del año pasado o desde el año 2000, se han interesado más por saber, hacer algo más, experimentar y leer sobre… la muerte; y aunque hablar de ella es algo delicado y complejo y algunas visiones expresan desagrado solo de nombrarla, parece ser una dimensión bivalente entre la complejidad y el misterio y entre la simplicidad y el pragmatismo de ser un final ineludible en nuestras vidas. La visión de la muerte al igual que cualquier otra visión sobre los puntos más expresivos de nuestra vida es tan diferente dependiendo de la madurez, la experiencia y la reflexión previa de cada individuo, es un punto tan volátil  puesto que también es objeto de manipulación y discusión. Pero sin querer a estas alturas de la civilización humana y de sus sociedades la hemos condenado, retrasado, reducido y pulverizado en espacios más confinados, más alejados, y más profundos, le tenemos tanto miedo por ser algo tan desconocido que la misma ansiedad que nos genera es toda una tendencia que nos lleva a enclaustrarla a hospitales y cementerios, siendo que se trata de una experiencia que nadie en vida tendrá la capacidad de experimentar.


Hace algunos siglos la muerte había sufrido varias transformaciones desde ser un evento público en alguna plaza donde algún desafortunado era condenado a la horca o la hoguera, o incluso a torturas más crueles que consistían en un inagotable sufrimiento físico hasta la muerte, y precisamente antes eran permitidas estas exhibiciones; mientras que en otras culturas era un privilegio que solo algún “afortunado” podía experimentar, una especie de recompensa, y hoy ha sido tan transformada que algunas personas la exigen como derecho pero que otras intentan evitar a toda costa.  Así observamos cómo se extienden todos los espectros de la visión desde el hoy en día que ve con horror la locura de los cines y las escuelas, las ejecuciones y la violencia, la eutanasia y la pena de muerte hasta los principios de alguna era donde los eventos de plaza no eran muy diferentes y tal vez hasta más cruentos, ¿el humano ha civilizado su visión de la muerte?... posiblemente, ¿ha civilizado sus métodos?... en algunos sitios sí, pero sigue sin civilizar su reflexión sobre ella, precisamente porque no asimilamos la experiencia ni la entendemos del todo.

Si nos vamos a lo pragmático dos hechos puntuales marcan en la sociedad y la cultura a todos los individuos sin excepción y son: El nacimiento y La defunción. Y su duración ha fluctuado mucho a lo largo de las décadas, pienso que las personas se han preocupado más por alargar la vida desde que la esperanza de vida aumento con los adelantos médicos pero se ha distorsionado por mucho esa visión de vida sujeta a tantas disciplinas morales o de tendencia, tal vez mientras tener 40 significaba estar próximo a la muerte en aquel tiempo, ahora tener 40 tiene otro significado de fin que no es vital pero si implica haber tenido que marcar varias experiencias y estar acercándose a un punto en el que ya no se sabe que implica más allá de envejecer. El momento en que la esperanza de vida aumentó y que las sociedades evolucionaron sus creencias y sus conceptos jurídicos y de penalidades, creamos una distorsionada línea vital que pone fuera de la cotidianeidad a esa sombra que es la muerte; esto repercutió tanto que nuestra capacidad de enfrentarla cara a cara se volvió imposible cuando se dejó de hablar de ella. En cambio hemos sustituido la verdadera visión cultural de ella por una más liviana que se expresa por los medios televisivos, el problema radica en que aquellos que atiendan a la información que provenga de ese aparato permita una visión obnubilada por completo y paradójicamente mientras evitamos hablar de ella por temor al impacto que ocasionemos en otras personas, estamos permitiendo que esa información contaminada con violencia generé en aquellos sin experiencia previa más ansiedad. Por ello la muerte (concepto biológico o espiritual) es tan rechazada socialmente porque atenta contra aquello que existe, que es, el mundo material del que somos sujetos a diario, nos aleja del concepto real, de lo “seguro” irónicamente y también de aquello que es predecible.


Es una idea tan debatible y tan manipulable que se vuelve en una figura sin forma y entrópica que existe en todas partes pero que nadie puede entenderla; todo porque a lo largo de las civilizaciones mientras alguien en Europa del siglo XVIII veía con agrado a alguien morir de sed, insolación, frío o hambre dentro de una jaula de hierro en el exterior de un palacio ducal, hoy en día alguien ve con desagrado la ejecución de una persona por medio de una inyección letal con Cloruro de Potasio o desaprueba rotundamente la eutanasia, lo que se considera etimológicamente como la “buena muerte” por ευ (eu - buena) y θανατ (thanatos - muerte). Mientras alguien clamaba por el sacrificio de una persona tirándose al fondo de un enorme cenote o siendo degollada hoy en día hay quienes claman por su derecho a morir, generándose movimientos en pro del suicidio colectivo y demás.


A estas alturas la muerte es un concepto social que todo mundo quiere mantener callado, tanto que la eutanasia definiéndose como un acto practicado por acción u omisión que tiene como fin provocar la muerte de un individuo cuya enfermedad incurable le produce sufrimiento físico o mental intolerable, es producto de batallas políticas entre argumentos éticos, jurídicos y médicos y que aún hoy pocos países como Colombia la han legalizado o despenalizado cuando en la mayoría de los continentes se considera ilegal. Por todo esto y otras visiones más la vida nos exige culturalmente que le dediquemos menos tiempo a la muerte y sus asuntos, porque morir perjudica a la productividad y el mundo industrial no desea esa calidad de individuo, porque la tristeza de una pérdida debe resolverse de inmediato, porque el mundo real, de lo que es y existe exige cuerpos sanos y mentes limpias de los que trabajan para su sustento y crecimiento. En esta vida y particularmente en esta sociedad se exigen cantidad de sacrificios que incluyen desconocer la muerte como parte de este mundo y arrumbarla en el arrabal de otro que no conocemos ni queremos entender del todo, porque nos obligamos a cerrar los ojos cuando el sol muere en el ocaso retirándose con cada anochecer y solo abrir los ojos a un mañana que lo ilumine todo, pasa cuando en cada otoño se celebra el funeral de toda esa naturaleza muerta y todo mundo de lo animal calla, pero se hace una celebración alegórica y vibrante cada primavera que vemos renacer el mundo de lo vegetal. Y tristemente aunque el significado de la muerte se expresa claramente en vida, solo nos permitimos ser capaces de ver lo que los demás han querido que veamos, no más allá. Mi cultura y la sociedad en la que nací tiene tal vez un concepto más abierto hacia la muerte que otras sociedades, tenemos nuestras celebraciones y convivimos con nuestros muertos dentro de las fechas esperadas, pero fuera de eso sigue siendo el mismo concepto informe; siendo que en la muerte hay mucho más que entender de la vida, siendo que en la evitación o la maquillada juventud con que queremos vestirla o destilarla por el drenaje de lo ajeno, en esa tanatofobia tan estresante, cada día la entendemos menos. El momento en que la entendamos como es, como lo que es y no como lo que pensamos que “no es”, y sedamos paso a una entendimiento más abierto, entonces podremos comenzar a vivir, porque una postura coherente y sólida ante la muerte, como ante cualquier otro evento conflictivo de la vida humana, consiste en encararla, en tomar consciencia de ella, conocerla hasta donde humanamente es posible, respetarla y observar frente a frente esa bestia informe que nos produce ansiedad es la fórmula exacta para librarse de ella y en todo caso para aceptarla. Considero la vida debe respetarse tanto como la muerte, la vida que intentamos entender cada día más y más también requiere de un concepto entendible de la muerte, y a pesar de tantos pasajes históricos y transformaciones sobre ella, nuestro conocimiento ha evolucionado y se ha civilizado pero no ha sido completamente entendido y en ocasiones se ha distorsionado por una visión “light” y comercial.


Rápidamente mientras en una visión libre, una introspección incompleta y una falta de cimentación se tenía durante la infancia, y se entendía de la muerte como un viaje, como un abandono cruel tal vez, el la visión de lo adulto implica complejidades más alejadas del concepto, puesto que a esa edad los niños no tienen una noción positiva o negativa ligada a ella hasta que la experimentan de cerca, sin embargo mientras más pasos avanzamos sobre esa arena movediza que es el crecimiento comenzamos a entender que algún día habremos de morir y entonces nuestros esfuerzos se evocan a la búsqueda de la vida y las experiencias antes de morir, a la búsqueda de seguridad, de confort y predicción, a la juventud y en todo caso a cualquier remedio médico o cuidado subjetivo que nos garantice extender la vida o por lo menos hacer nuestra transición de ella menos dolorosa, menos complicada o quizá nos asegure felicidad en otro sitio luego de dejar ocupar la tierra. El adolescente a diferencia del adulto le suele otorgar una visión más romántica pero igual de incompleta, como la visión de “morir por un ideal”, y puesto que son jóvenes manejan una fábula personal y egocéntrica que los lleva a conducirse imprudentemente porque tenemos la visión que la bandera de la juventud es la expresión de la vida y parecemos estar muy lejos de un horizonte mortal. Después un adulto intermedio y común en el que nos convertiremos con el devenir temporal, es el momento en que la defunción de nuestros progenitores nos instala en el corazón un sentimiento real de que de verdad habremos de morir, es la certeza de la muerte en nuestros corazones y concluimos que algo debe dejarse, algo debe legarse a los que vienen y escribimos interminables cartas en cajas de antaño, en papeles viejos y amarillos roídos por la oxidación del olvido y fabricamos complicados testamentos, como queriendo testificar que alguna vez existimos. Y pronto la ansiedad crece, porque desconocemos lo que viene y observamos otros datos que nos acosan como algunos obituarios con el nombre de algún conocido contemporáneo, y entonces, sólo entonces que vemos que son menos los años que nos quedan y más los que hemos vivido es cuando ponemos más empeño a vivir y quitarnos años de encima –inútilmente-, tenemos una sensación límite de vértigo que nos impulsa a hacer grandes cambios evitando a toda costa ese sentimiento de frustración, de desesperanza y vacuidad.  Finalmente en algún momento en que ya nos encontramos envejecidos nos enfrentamos a un mundo distinto donde lo que se cree, ya no se cree como antes, lo que antes vivía y convivía con nosotros, ya no está, parece distinto, irreconocible y perturbador, y ante un mundo repleto de vida y de esos seres vivientes que fueron significativos en algún punto ya han, sin decirlo literalmente, desaparecido. Entonces nos encontramos al borde de la decisión más difícil que es aceptar nuestra propia muerte. Es por esta razón que resulta tan complicado asimilarla, entenderla y conceptuarla, darle forma o magnitud, no es una empresa fácil y tal vez nunca lo llegue a ser, pero si hemos sabido darle provecho, si hemos sabido diferenciar la cantidad de la calidad de vivir, y le damos espacio a todos los eventos que debemos enfrentar cara a cara entonces será más fácil que una persona se construya un auto-concepto satisfactorio y estable sobre lo que es, y aceptarlo como es de manera tranquila y natural; esto también incluiría el duelo apropiado por aquellos que apenas van en camino de tener la certeza sobre la muerte y más que nada entender que aquellos que lo experimentan esperan de manera profunda que los demás aprecien la vida tal cual es. 


"Los  árboles esperan: tu no esperes,
éste es el tiempo de vivir, el único."
Jaime Sabines.

28 de julio de 2012

Recordatorio por la buena causa

I.

Alguna vez escuché a alguien decir, muy indignado, que no era una oveja (no por lanudo, aquí nadie puede tener el lujo de ser lanudo, sino por lo que decirle oveja a alguien, puede implicar: que pertenece a un rebaño).

Yo, claro, no le dije esto a él, pero se los digo a ustedes ahora: Quizá no seamos ovejas por la necesidad de seguir un mismo rumbo, sea cual sea, quizá seamos ovejas por miopes y torpes… Sí, porque las ovejas son miopes y torpes; Y nosotros somos miopes y torpes y, constantemente, en la vida, necesitamos que se nos ayude (si no, estaríamos como una maldita cabra… -jé, mal chiste).

Y si seguimos un mismo rumbo no es por moda, es porque todos buscamos un fin en común: felicidad. Lo que en temas sociales se reduce a: bienestar, seguridad, sustentabilidad y poder tener cierta confianza en nuestros gobernantes… No somos una masa de necios enfurecidos, somos una multitud de gente indignada porque nos arrebatan deliveradamente de las manos nuestro derecho a vivir bien, sin deberla ni temerla.

Y si hemos decidido usar la palabra y la cultura como defensa, y no las armas como a la vieja usanza, es porque podemos; y si podemos es porque alguien ya, en su tiempo, luchó con sus propios recursos y en su contexto para que nosotros mismos pudiésemos darnos el lujo de utilizar la cultura como un arma, la información como una defensa y la expresión como por mera naturaleza… En lugar de reemplazar todo esto con violencia.

Hacemos todo esto porque creemos en una causa, así como gente en el pasado creyó también en una causa. Es una forma de avanzar, tenemos que creer en una causa porque de lo contrario, si perdiéramos la esperanza… la esperanza de vivir tranquilos en nuestra amada patria, si así fuera, estaríamos sencillamente perdidos.

Y aquí estamos. El pueblo unido. La mayoría de nosotros somos estudiantes pero hay de todo tipo de gente. Quizá nosotros tenemos la carga de representar ya que los demás están ocupados liando con sus familias, sus problemas y preocupada por los estragos que la crisis crea en sus hogares. Quizá es que por ser tan jóvenes aún tengamos fuerzas para aguantar el tiempo que esta lucha, hasta ahora pacífica, requiere. Pero somos la gran mayoría, y clamamos por justicia.


II.


"Desgraciados los pueblos donde la juventud no haga temblar al mundo y los estudiantes se mantengan sumisos ante el tirano."


III.

Mi abuelita se llamaba Adela pero
yo ya
no.

Soy la no-Adelita sacada de su era
pero nunca de su país.

***

Siento que no me roban a mí sino que le roban a mis posibles hijos.
Pero no, en realidad, sí me roban a mí.

***

Nombraron todo como la supuesta primavera Mexicana pero se olvidaron de que la primavera es sólo una estación que dura tan solo unos meses… y ni siquiera es igual en todos lados. ¿Qué tan fuerte ha sido nuestro invierno? ¿Cuánto tiempo aletargados?

***

¿Recuerdas eso que se suele decir de que la mentira, mientras más la repitas, más te convences de ella?

Bueno, pues no siempre funciona. Hay veces en las que eres demasiado consciente de la realidad.



Gracias,
Centinela.

26 de julio de 2012

Juventud a la Cabeza




Esta cohesión lleva consolidada muchos años pero estos muchachos hacen “ruido”, yo recuerdo que a la edad de los de prepa o universidad, la generación que me sostenía con resaca del 68' me decía: “sí, miéntale la madre al gobierno, pero no muy fuerte”. Ahora nosotros los ya casi “treintones”, somos una de las bases de impulso para los estudiantes que luchan por la democracia, que bastante falta le hace a mi país.

Estoy segura que muchos contemporáneos que estén leyendo esto se van a identificar con mis deseos e ilusiones, “nosotros fuimos libres y la represión nos la pelaba”, o sea rebeldes no conscientes del todo, hoy miramos con madurez todos esos cambios históricos y políticos que se han suscitado. Muchos, queremos hijos, una familia, tenemos hermanos menores y necesitamos que esto no termine siendo una porquería para cuando les toque a ellos.

Siempre les digo a los morros que me rodean:

- ¡Sí a mí! Que crecí libre me está costando mucho, ¿imagínate a ti? ¿Qué será de las próximas generaciones?

Con este texto, pretendo hacer notar como estamos fusionados por ideas, pensamientos y necesidades más que por movimientos sociales, (a los cuales, no todos podemos pertenecer) y representar el sector al que "yo pertenezco", en donde estás parado y miras a los de arriba y a los de abajo.

En particular, creo que a todos nos pasa, nací en el 85' y siento que mi generación es de las más ¡perronas!, pero cuando nos unimos todos es una sensación que no tiene madre, sin colores, sin prejuicios, solo con buenos pensamientos. Para mejor ejemplo de esto, en el The Wall (concierto del pasado 27 de abril), ahí sentí el majestuoso poder de las “no barreras” y de la adherencia  por una sola causa: MI MÉXICO, todos desgarrándonos el alma cuando en el muro se proyecto la frase: “estamos hasta la madre”.

Era como presenciar una estela de polvos mágicos y mirar cómo se iluminaba el aura de todos los individuos, con el sentimiento a flor de piel manifestando el deseo, el anhelo de un mundo mejor deja tú nada más del país. Todos estábamos de acuerdo con las ideas del ex líder de Pink Floyd era nuestra voz callada, haciéndose presente.

Pensemos en que nuestra verdadera aportación radica en el análisis profundo de la situación y en llevar mensajes coherentes a la sociedad, en guiar a todas esas almas por un bien en común.

No violencia, sí respeto. Es el valor que debemos infundirnos para tener como legado un México chingón. Para dejar atrás una sociedad construida en la podredumbre de un partido político y dar paso a jóvenes emprendedores sin que se distingan por el pelo o el pantalón.

Ustedes tienen nuestro apoyo.

Ustedes están plasmando nuestras esperanzas en un papel llamado realidad.

¡Vamos muchachos, la fuerza de un país los cobija!

El gobierno es nuestro empleado y si no ejerce correctamente lo podemos despedir.






                                                                                                                                      JPS

24 de julio de 2012

¿Por qué salvar México?



"Nuestra integridad no es gran cosa pero es lo único que tenemos. Es la última pulgada nuestra. Dentro de esa pulgada, somos libres."*



No hace falta queridos, formar parte de las marchas, de las pruebas claras contra una no-democracia en redes sociales, de boicots contra televisión barata y falsa. Sólo basta empezar por ti mismo, informarte, marcar diferencias y ser parte de un individualismo colectivo. Luego, sí estás listo para luchar por tú país, inspírate de estos activistas por la paz, el bienestar y el futuro de México.


Nadim David es parte activa del Movimiento Yo soy 132 y puedes encontrar más de él en su blog personal haciendo click justo aquí.

  • ¿En qué se basa el movimiento del que eres parte? ¿Qué participación tienes dentro de él?
 N: No quiero limitar la respuesta a un sólo movimiento, siempre he estado a favor de las causas justas y racionales. En estos momentos hablando de política estoy siendo parte del #Yosoy132. En la página de internet yosoy132media.org es dónde me baso porque ahí están los principios del movimiento. Mi participación en este, empezó en una rueda de prensa dónde di lectura a un comunicado de parte del movimiento, además fui vocero y actualmente soy un miembro más, administrando la página de vez en cuándo, en la sección de “Comunicación” con más compañeros.

  • ¿Qué cambio necesita México?
 N: México y el mundo, porque México no está apartado del mundo, necesita un cambio profundo de conciencia. Si no hay un cambio profundo de conciencia, un cambio de forma, un cambio superficial. México necesita una revolución y precisamente una definición de dicha palabra es: Cambio rápido y profundo de cualquier cosa. Entonces, no sé sí un cambio rápido pero sí un cambio profundo en el pensamiento de no solamente el mexicano sí no también de la humanidad.

  • En un rango de edad ¿A quién ves más comprometido para que todo esto funcione?
N: Es variado. Las nuevas y viejas generaciones. Veo que toda la gente está siendo participativa. Sin embargo, sí puedo decir que veo un poco más concurrida, por ejemplo, en las marchas la parte joven, los estudiantes y sobre todo recién egresados. Mucha participación de la gente aunque todavía hace falta más actividad; necesitamos ponernos más las pilas porque para que todo esto funcione se necesita más participación, sí la gente no se sensibiliza, sí no se contagia a más personas no habrá mayor eco.

  •  ¿Qué acciones involucran la palabra 'revolución'?
N: Como lo había mencionado anteriormente, la revolución es un cambio rápido y profundo de las cosas y por ende las acciones que se involucran con está palabra son todas aquéllas que embonan a la transformación; puede ser desde la percepción de las cosas u observación sobre todo, porque sí nosotros observamos en todo momento, entonces, lejos de que nuestra cabeza este contaminada todo el tiempo por el ruido acostumbrado, la mente se convierte en un espejo y todo lo que se refleje no estará contaminado. Observación, sensibilidad y conexión con lo que alrededor les acontece, ser constante.

  • Todos los movimientos en general, a tu parecer ¿Han tomado un camino correcto?
N: Sí, tomando en cuenta la sociedad costumbrista que somos. Creo que sí han tomado un camino correcto. Sin embargo, repito, necesitamos ser más enérgicos, con más carácter, con más determinación. Traer a más gente a nuestro campo de acción, a más almas, más corazones.

  •  Durante los últimos años cerca de seis presidentes han sido derrocados por movilizaciones populares ¿Qué les dices a todas aquéllas personas que piensan que esto que ustedes están haciendo no servirá para nada?
N: Que investiguen, con todo respeto que lean de historia. No se limiten a su creencia personal, usen un poco la lógica. México no tiene porque ser exento de los demás países, sí se pudo en otros lados no veo porque en México no se pueda.

  •  Dentro de está red grande de información llamada Internet ¿A qué páginas podemos acercarnos para obtener información fidedigna?
N: Yo creo que todo lo alternativo y de los medios que ya conocemos como: Proceso, La Jornada, Aristegui Noticias, columnas escritas por el profesor Sergio Aguayo. Lo que no es considerado como de “Derecha”.

  • Algún dato relevante que las personas necesiten saber:
N: No es un dato, es un consejo: que investiguen por sí mismas, no se queden con toda la información como sí fuese de primera mano, porque lamentablemente, sobre todo las personas que ven televisión son presas de la manipulación mediática. Que duden, que reflexionen.

  • ¿Por qué salvar México?
N: Porque como en un inicio mencione, México no es un lugar aislado del mundo, estamos interconectados. Salvar a México es salvar al mundo, aunque suene idealista, utópico, fantasioso.

Por último Nadim nos comparte una frase del filósofo Jiddu Krishnamurti:

“Sí usted cambia, el mundo cambia.”




"Es momento de dejar el anonimato y reconocernos, dejar el ellos y empezar a sentir y vivir el nosotros; cambiar el mañana por el hoy y dejar de culpar a los demás para empezar a responsabilizarnos por el cambio que queremos ver en nuestro entorno."**



Alejandro Apolinar. Forma parte del Comité para el Desarrollo Estudiantil dentro del IPN en pro de la Conciencia,  el diálogo y  la acción.(Click)


  • ¿En qué se basa el movimiento del que eres parte? ¿Qué participación tienes dentro de él? 

Alejandro (A): Primero que nada nuestro movimiento busca el bienestar de nuestra comunidad politécnica y ya teniendo así el bienestar propio empezar a hacer conciencia ante la sociedad que nuestro país esta en el fondo mas critico, y yo ante lo personal pues he tenido el orgullo de poder ayudar en una brigada, proporcionar información de cómo se encuentra la situación del país.


  •  En un rango de edad ¿A quién vez más comprometido para que todo esto funcione?

A: Primordialmente a los jóvenes de un rango de 18- 25 años pero también se nota el apoyo de la gente mayor.

  •  Todos los movimientos en general a tu parecer ¿Han tomado un camino correcto? 
A: Al principio sí, sinceramente concordaba con sus ideologías pero después se fue desviando del camino.

  • Algún dato relevante que las personas necesiten saber: 
A: Que México ya toco fondo y todas las personas necesitamos hacer conciencia para que podamos ayudar a nuestro México querido ya que el cambio empieza desde uno mismo.

  • ¿Por qué salvar México?
A: Sencillamente porque podemos pedir más; nos toco un bonito país ya que encontramos cualquier tipo de biodiversidad y ya que me siento orgullosamente mexicano y pues ser mexicano es algo hermoso pues tenemos una cultura muy amplia.






Si nos pintan como a unos huevones, no lo somos.
¡¡¡Viva México cabrones!!!




*Frase tomada de la película V for Vendetta.
**Texto extraído de la edición número 36 anónimo en El Fanzine, que por cierto chéquenlo. Está edición en particular vale mucho la pena.

22 de julio de 2012

De divorcios y decepciones


Fotografía: Tangerine´s Memory




Voy a regresar afuera antes que la lluvia comience a caer,
caminaré hacia el abismo del más profundo bosque negro,
donde la gente es mucha y sus manos están vacías,
donde 
el veneno contamina sus aguas,
donde el hogar en el valle encuentra el desaliento de la sucia prisión,
y la cara del verdugo está siempre bien escondida,
donde el hambre amenaza,
donde las almas están olvidadas,
donde el negro es el color,  y ninguno el número,
y lo contaré, lo diré, lo pensaré
y lo respiraré,
y lo reflejaré desde la montaña para  que todas las almas puedan verlo,
luego me mantendré sobre el océano hasta que comience a hundirme,
pero sabré bien mi canción antes de empezar a cantarla,
y es dura,
es muy dura la lluvia que va a caer.

A Hard Rain’s A-Gonna Fall.
Bob Dylan.


No es que México hubiera estado durmiendo para prueba esta la constante actividad del Popocatépetl. No es que tuviera la cabeza agachada es que está viendo por donde pisa al caminar. No es que no haya escuchado su propia voz, es que le estaba dando coherencia a sus palabras; a ese ruido blanco que estaba a pocos momentos de sintonizarse.

Desde las épocas medianas del periodo PRIcámbrico (término acuñado por Jairo Calixto Albarrán) siempre se ha sabido del manejo de la información por parte del gobierno a través de las televisoras, especialmente Televisa y su popular telefonazo a Jacobo Zabludovsky. También es bien sabido aquel asunto de la compra de votos, no es nada nuevo. También desde tiempos primigenios la izquierda mexicana está dividida, fracturada. Mientras que el conservadurismo se ha mantenido a flote como un ladrillo que aunque a momentos se tambaleé se mantiene firme con los cementos del clero.

Este actual movimiento no es más que la suma de años de apatía. Es como cuando uno lleva todas las vacaciones levantándose a las once de la mañana y de repente, por una injustica maternal, a uno se le obliga a hacerlo a las siete de la mañana, pero entonces uno descubre en el proceso que se levanta a uno nomás porque si, entonces lo que se hace es pretender que a uno le da gusto pararse a deshoras, estarse más pendiente de lo que sucede y cuando menos se lo espera la madre se dará cuenta que si hijo se está levantando a esa hora, si efectivamente para algo que no es nada y ese algo es: la trampa, le han caído en la movida, sabe que el muchachón a su vez sabe que se está levantando para nada y que esa nada es productiva, e insanamente real. Como se puede hacer algo haciendo nada? El efecto causado por quien pretende estar haciendo algo es el hacer.

La sociedad mexicana contemporánea encontró en los jóvenes ese no hacer nada que está haciendo. Generalmente el estudiar lo involucra a uno en el estatus de estudiante, que es el que no hace como que nada importante pero se está cultivando, es como sembrar unas cuantas semillas y ahí medio regarlas, porque el hecho de que sean semillas lo hace creer a uno que un día serán plantitas, que si bien no darán frutos pues estarán allí para verse bonitas y dar un poco de oxígeno. Pero es más que claro que 20 años de escuela no lo vuelve a uno inteligente, mucho menos pensante. Que el movimiento naciera de un acontecimiento en una escuela de paga, eso sí es novedoso. Fue la chispa que prendió la mecha, ya que generalmente los movimientos solían ser campesinos y obreros, salían a las calles y se volvían solo parte del paisaje en lugar de representar un acontecimiento. Tanto así, que en el DF se trato de administrar una iniciativa de ley que fuera el acabose; el marchodrómo casi, casi.

Salió la gente a las calles a manifestar su inconformidad ante un gobierno que se mantuvo en el poder tantas décadas y que ahora amenaza con regresar. La unión de distintas clases sociales marco un acontecimiento que ha estado atesando a ciertos círculos políticos, y esto deja muy en claro algo.

Más allá de las obviedades de un cambio para el país, más allá de que al proclamarse anti-Peña Nieto quiere decir que se está a favor de otro candidato (ojo, una cosa es estar contra Peña Nieto y otra contra el régimen político) y más allá de lo que se rumora entre las filas de quienes salen cada día: es que está es una sociedad sin memoria. Sobre todo los jóvenes carecen de ella.

Para muchos tener memoria es reclamar el 68 y el 71, Atenco y Acteal, Zongolica y Wirikuta, hechos meramente contemporáneos. Eso o revivir figuras intelectuales empolvadas por el olvido popular como Taibo II. Usar las consignas del Che Guevara de la década de los 60, la rima fácil, el insulto como manera de socavar la apatía del resto. Eso no es tener memoria. Si, es importante sacar aquello que tiene que ver con el folklor de los movimientos sociales (allí están los corridos los cuales servían de manera de comunicación en etapas de la revolución y que hoy siguen en las mismas nomás que cuentan las proezas del crimen organizado) ya que pinta un sentimiento de identidad a quienes se encuentran allí.

El problema es el siguiente: en épocas del vanguardismo y los adultescentes (o Kidults termino creado por el psicólogo Jeffrey Jensen Arnet) lo que reina e impera es una sociedad narcisista. Cada uno de los jóvenes crece con la idea de que a los 20 años uno tiene que estarse titulando y trabajando de ser posible para ser alguien más o menos decente, que la productividad está por encima de cualquier cosa (ser obreros de la profesión a fin de cuentas),  que el tiempo es sólido y tiene forma de espacio, que a los 30 la vida se ha terminado porque uno es producto caduco, y que antes de cualquier cosa el principio de placer propio estar por delante de cualquier cuestión. En efecto, las generaciones que ahora salen a la calle descubrieron algo que supuestamente no tenían: conciencia social. El segundo problema viene con ello; estos se abanderan como quienes concientizaran, los que pueden hacer que las cosas cambien, los que ayudaran a quienes ya estaban en la lucha, los que sufren por malos gobiernos de los cuales solo los conocen en cuentos que provocan pesadillas, siendo que como jóvenes universitarios pertenecen a los de la conciencia social definida por los doce años del PAN y del PRI solo se sabe lo relatado por los parientes mayores.

Esto no quiere decir que no tenga valor el movimiento, al contrario es un respiro que viene a alivianar a quienes llevan décadas en la lucha, a esos que tanto han sufrido en malos tratos y han trabajado arduamente para llevar una vida miserable, para aquella gente común que no tiene acceso a las mieles del nepotismo que sufren los buenos trabajos, aquellos que le han quitado todo.

En algo acierta fuertemente AMLO al hablar de oligarquía. Y no es esa de empresarios que controlan el país, sino la que se gesta estratos más abajo. Todas esas generaciones que se tragaron el sueño del capitalismo con sus cafés de Starbucks los cuales roban dinero a los campesinos chiapanecos a los que les compran el grano, a aquellos que ahora dicen que se hará un boicot a Coca Cola y Bimbo pero marchan con sus aguas Ciel o Bonafont (marcas de la misma Coca Cola y Danone, industrias privadas que han sepultado al emergente mercado mexicano a su interior comprando y destruyendo pequeñas empresas, suerte tuvo Pato Pascual), aquellos que dejaron que Carlos Slim gane dinero a los bruto invadiendo las entrañas del mercado, aquellos que usan tanta tarjeta de crédito haciendo que el dinero solo se mueva por lugares que nadie conoce y nadie ve, aquellos que se mantienen en plan de ser adultos emergentes (a los 25 uno tiene que tener casa, coche, relación formal,  trabajo muy bien pagado y vacaciones en Francia), aquellos que usan marcas extranjeras fabricadas en México, quienes permiten las explotaciones en las maquilas, minas, campos, los que reclaman por no perder su trabajo siendo que ganan más que alguien que se mata el doble y gana un tercio de aquello.

Pero sobre todo, y lo que más coraje da, es que los culpables son aquellos que se olvidaron de la cultura, de los alcances del lenguaje, de lo precioso de la conversación, de el amor libre de toda atadura comercial y capitalista que solo se mueve en pro de los beneficios monetarios, de la improvisación, del acto teatral que es la vida, y de que siempre, siempre, hay que estar en desacuerdo para poder avanzar. La culpa amigos míos es de todos y cada uno de nosotros que se trago el sueño del éxito que lo que hace es que uno fracase a los 35 y se vea a si mismo divorciado, deprimido, pero con aquel trabajo bien pagado en el cual uno caduca poco a poco por buscar lo que no sabía que quería para sí, sino que a uno le dijeron que quería eso, y si, le mintieron. Por algo se volvió un fenómeno social aquello del divorcio express, a hoy las parejas que duran en noviazgo de 6 a 7 años y se casan duran alrededor de 2 a 3 años, o menos, antes de que se saquen los ojos.

Si, México hace una pareja joven con la democracia, ambos tan inmaduros para estar juntos, porque mientras México es el que idealiza ahora que se ha “despertado” del sueño y que está seguro de que hará esta vez las cosas bien, la democracia es más realista y está preparada para decirle a su amado país, parafraseando a Manu Chao: Caí en la trampa, de ser tu amigo, caí en la trampa de en ti confiar / desde que un día, tú decidiste, dejar lo nuestro en lo vulgar.

Y eso fue en 1988.

Y México ya no tiene ojos.

Pero como siempre se mantiene y ya encontrará un momento, porque esta democracia no es su verdadero amor, esperemos en 6 años se tenga más respeto este país a si mismo.

Mientras exigir los derechos de toda la ciudadanía.







-Alejandro Mussoni-
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